por Juan Carlos Latrichano – 24 mar 2020

 

Ya existe un amplio conocimiento en la población acerca del secuestro y desaparición de personas y demás hechos aberrantes.  Sin embargo, se conoce poco acerca del crimen económico que implicó altas tasas de desocupación y pobreza.  En efecto, el régimen del 76 impuso un monetarismo signado por elevadas tasas de interés que ahogó a la industria local al tiempo que prosperó el negocio financiero.

 

Le llamaron a eso enfoque monetario del balance de pagos.  Esto consistía en compensar el déficit externo, provocado por un tipo de cambio atrasado, con fondos externos provenientes del endeudamiento.  La deuda que dejó Isabel Perón al momento de caer era de 6.500 millones de dólares.  Cuando los militares dejaron el poder era de 43.000 millones.  Es decir, casi 7 veces más.  Decían que el monetarismo reduciría la inflación.  No obstante, durante la gestión militar la inflación acumulada fue del 10.000 por ciento.

 

Fue tan fuerte todo esto que algunos gobiernos posteriores, surgidos de elecciones libres, acuden al endeudamiento perverso.  Lo raro es que quienes apoyan este manejo critican la presión tributaria sin observar que ella resulta funcional al pago de los intereses de la deuda.  Estos últimos crecen incesantemente con esta política económica.