por Alejandro Muñoz – 14 dic 2022
Diecisiete millones de argentinos son pobres, según el último informe del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina. Publicado, curiosamente, el mismo día en el que la Vicepresidente fue condenada por defraudación al estado.
Por esas mismas horas, o mejor dicho, unas horas antes estallaba otro insólito conflicto: el viaje de funcionarios de Juntos por el Cambio, empresarios de medios de comunicación, jueces y vaya a saber quiénes más, a una reunión en Lago Escondido, en la Patagonia argentina.
El tema, que incluye supuestos chats filtrados y en cantidades sorprendentes, ya se llevó puesto a alguien. ¿A un integrante de la oposición?, se preguntará usted. No. ¿A un juez federal? Tampoco. El que renunció fue el Jefe de asesores del Presidente de la Nación, acusado de haber sido el encargado de mantener "en secreto" esta reunión para que los medios oficialistas no se enteraran.
Yo me pregunto: ¿se piensan que somos todos unos idiotas? ¿Que no nos damos cuenta que desde hace años, esto que se llama “oposición” y esto que se llama “gobierno” se declaran guerras de niños a micrófono abierto pero por lo bajo son una máquina inigualable de negociar, dibujar y elaborar pactos para que nadie salga demasiado lastimado? ¿O usted, querido lector, escuchó a algún integrante de peso de la oposición hacer una referencia contundente sobre la condena a la expresidente? Solo un comunicado en conjunto.
En el medio, un escándalo bien producido para repartir culpas. Porque no se explica, si no, que nadie haya dicho "Muchachos, están por condenar a nuestra máxima rival política, no nos mandemos ninguna en estos meses y no le demos de comer a nadie". Y qué hacen: van y se juntan todos en el sur.
Con 17 millones de pobres, con un aumento de 15 puntos porcentuales de la pobreza en los últimos 10 años, no hay mucho que acotar sobre la decadencia en la que nos metieron estos dos, supuestamente diferentes, espacios políticos. Solo basta con caminar un poquito la calle para ver la cantidad de gente que no sabe leer, hablar, expresarse y, sobre todo, la enorme cantidad de personas que se levantan todos los días al mediodía sin tener nada para hacer. Arrastraron a la sociedad a lo que somos hoy, con una altísima inseguridad, con ladrones sin escrúpulos que te disparan en la cabeza por un celular y si estás embarazada te disparan en la panza.
Ustedes, inútiles disfrazados de gobierno y oposición, están logrando algo impensado: le están abriendo la puerta a que seamos gobernados por los extremos. ¿Alguien se imagina a la derecha verdadera o a la izquierda verdadera llevando las riendas de nuestro país? Ya no parece tanto una locura.



