por Alejandro Muñoz - 30 oct 2020

 

De barrio.  Simpático.  Risueño.  Querible.  El Maradona de los inicios en Argentinos Juniors tiene mucho del argentino promedio, o al menos de lo que va quedando del argentino promedio.

 

Canchero.  Soberbio.  Muchas veces repudiable.  El Maradona que vino después tiene mucho del argentino actual, el nuevo promedio.

 

Lo cierto es que una Leyenda de nuestro país cumple 60 años.  Diego Armando Maradona, quizás como ningún otro protagonista de la historia nacional, tiene miles de capítulos para contar, para escribir, para gritar, para llorar, para emocionarse, para enojarse, para putearlo, para amarlo.

 

Maradona representa y nos representa con todo aquello que mencionamos al principio.  Un pibe que, de la nada, llegó a todo y a más.  Que está en la cima de las consideraciones futbolísticas históricas junto a Pelé y Di Stéfano.  De los tres, no caben dudas que el de Villa Fiorito posee ese don de acaparar adjetivos buenos, regulares y malos en exceso.

 

Sesenta años de Maradona.  De excesos, de magia adentro de la cancha, de miserias (en muchos casos) afuera.

 

De ser el mejor de la historia.