por Alejandro Muñoz – 19 ago 2022
La Liga Buenos Aires le quitó los puntos a Cañuelas por mala inclusión. ¿De un futbolista profesional? No, de una nena de 10 años en un torneo de nenes.
Paula quiere jugar a la pelota, divertirse. No perdamos de vista, estimado lector, que estamos hablando de criaturas que recién atravesaron la primera decena de años de vida. Así las cosas, y transcurridas 13 fechas, la organización informó que el club pierde todos los puntos en los que haya participado Paula porque va en contra del reglamento, Capítulo 2, Artículo 1: “Todos los partidos se jugarán con jugadores (valga la redundancia) del sexo masculino”.
¿Qué es lo más curioso? ¡Que ya van 13 fechas! En cada uno de los partidos se presentó el DNI de la niña, así como al inicio de la competencia una ficha médica y certificados. ¿Por qué recién ahora? El club Alem, al ser sancionado por otro motivo, reclamó en contra de Cañuelas. Usted no vaya a pensar que estas ligas están hechas para que los chicos puedan jugar un rato y patear la pelotita. Por más que la página de la Liga diga que “Lo más importante del deporte no es ganar, sino, participar, por lo que lo esencial en la vida no es el éxito, sino esforzarse en conseguirlo”.
En un país donde se regalan recursos de amparo por todo, donde se hace la vista gorda en millones de cosas, en donde se consiguen permisos con solo tocar la puerta correcta, en este caso la decisión es cortarle la libertad a la nena. Y un recordatorio en la web de la Liga: “Es importante que lean el reglamento”. ¿Y si los propios dirigentes de la Liga lo leían ante la primera “irregularidad”?
¿Qué pensará la pequeña Paula? Comenzó en abril, con 9 añitos, a jugar este torneo con toda la ilusión. ¿Qué pensará? Esa alegría que habrá sentido el 10 de julio, cuando anotó el 1-0 para el triunfo de su equipo contra San Martín, en Monte Grande, apenas dos días antes de cumplir 10 años. Podemos hablar de reglas que hay que cumplir, de derechos, de inclusión, de géneros, de diversidad, de libertad, pero es para la tribuna, para la gilada. Todo salta a la vista al primer contratiempo. Un circo. Y lo único que interesa es ganar, pisar al rival.


