por Daniel Martos - 17 feb 2019
La idea de mover un ratón en otra habitación a través de las paredes (antes de ser comido por el famoso gato de Schrödinger), puede ser un intento iniciático de un aprendiz telekinético. Pero la realidad es que en esta columna de Informática vamos a hablar de la posibilidad de manejar una computadora desde otro computador a una distancia que puede ser infinita. E incluso, también se puede lograr este mismo resultado desde un teléfono celular.
Esta posibilidad existe ya desde hace muchos años. Mi primera experiencia -simplemente lúdica, pero efectiva- con este tipo de aplicaciones fue en Google Chrome desde la aplicación chrome remote desktop, disponible para utilizar desde la tienda play y/o del directorio de extensiones de este navegador.
La potencialidad de esta herramienta es inmensa, ya que permite asistir a otra persona con pocos conocimientos de informática a través de la comunicación por internet y el mando a distancia.

Como mencioné en los primeros párrafos, está potencialidad se ve maximizada con la posibilidad y la capacidad de dirigir un computador desde otra pantalla, incluida la pantalla del celular. Este objetivo se puede lograr muy bien con la herramienta de Microsoft que cruzan el último Software que acompaña Windows 10, que se llama escritorio remoto (cuyo link les dejo aquí). Cabe aclarar que esta herramienta sólo está disponible en las versiones “PRO” de Windows 10; no así en la versión home y otras de uso gratuito o a través del programa de Windows insider, lo que realmente significa una clara limitación.
Entre los múltiples usos que se le puede dar a esta herramienta; se encuentra la de asistir a una persona a resolver problemas técnicos de la computadora cuando esta persona no es muy ducha en el arte de reparar; o también lo puede utilizar uno a nivel profesional como para ir haciendo backups de una computadora mientras está en otro lugar geográfico. Por ejemplo, podés trabajar en la computadora de tu hogar haciendo backup o bajando información por internet corriendo procesos, mientras estás en una reunión o en tu trabajo o en cualquier otro tipo de situación que te aleje del escritorio de tu computadora.

Cierto es también que se puede manejar la pantalla de un celular a otro; pero esto se torna un poco más dificultoso, ya que se debe asegurar un flujo continuo de datos en ambos dispositivos a la vez. Lo que muchas veces no sucede por la problemática del alcance de la señal en nuestro país. Incluso en las grandes ciudades, donde la cobertura existe pero la rapidez en la que circula la información se ralentiza por la alta demanda del contexto en el que se encuentre el usuario.
Yo te recomiendo que experimentes con estas herramientas que seguramente serán de mucha utilidad tanto para vos como para otra persona de tu entorno, a la que podés ayudar o te puede ayudar a vos a resolver alguna duda. O también podés aprovechar para compartir la pantalla que estás viendo, los archivos o la información que tenés en tu computadora personal y socializarlo de la manera que lo creas conveniente.

Y ya que empezamos hablando de roedores (y aunque el conejo no lo sea, bien se parece), parafraseando a Bugs Bunny les digo que “Esto ha sido todo amigos”, al menos por esta vez. Y nos estaremos reencontrando en la próxima columna de Informática en Un ratito más, la próxima semana.
por Daniel Martos - 20 ene 2019
Así como la mayoría de los productos que podés ver en un supermercado, querido lector -y en rigor de verdad, hasta como nuestra propia existencia, dicho esto sin querer entrar en disquisiciones filo religiosas, aunque es un hecho que dolorosamente debemos admitir- los desarrollos en software también tienen fecha de caducidad.
Y esto queda en evidencia. No sólo cuando solemos toparnos con listas donde la empresa propietaria de WhatsApp (que no es otra que la S.A. de Facebook, por si no lo sabías) anuncia periódicamente -casi siempre en diciembre- la lista de teléfonos en los cuales dejará de funcionar (la última lista la puedes chequear aquí); sino también cuando el explorador más popular (Chrome) te recuerda que si tienes un sistema operativo arcaico (como Windows Vista o el XP) ya no podrás recibir más actualizaciones.

En mi opinión, la gran explicación de esta, digámoslo finamente, “exhortación a mantener tus dispositivos actualizados” y a la que podemos llamar obsolescencia programada, es simplemente una forma de conducir al usuario a la compulsión por la recompra, onerosa claro está, de hardware o software. Y/o de incluir en sus programas de uso diario de los códigos necesarios por los departamentos de publicidad y remarketing, para hacer el trackeo o seguimiento de la navegación en los mismos para mostrar contenido de interés comercial al público usuario de la web.
Pero los casos más importantes de esta política de las grandes empresas de software, se da cuando los que se vuelven obsoletos son ya no lo los browsers o aplicaciones, sino el core de los sistemas operativos, como por ejemplo, el muy reciente anuncio de la gente de Microsoft sobre la fecha de caducidad de Windows 7, cuyo mayor detalle podrías ver aquí.

Claro que estas fechas no son tan apocalípticas, ya que no anuncian que el sistema dejará de funcionar, sino que el mismo dejará de recibir actualizaciones, vitales en cuanto a seguridad, claro está. Pero dada la cantidad de ciberamenazas que circulan hoy en día, es casi imprudente desoír estos anuncios y omitir los pasos que requieren actualizarse.

Curiosamente, tanto en los casos como el de WhatsApp y Windows 7, podemos comprobar que los ciclos de vida que se asumen como política de obsolescencia programada no son más que 10 años. Lo cual si bien pudiera ser lógico, se enmarcan en una espiral, yo creo, de acortamiento constante por parte de las grandes industrias del ramo. Por lo cual la opción por productos de código abierto será claramente una opción a considerar, aunque ese ya será tema de otra nota posterior.
Esa nota seguramente la leerás aquí. Cuando la presente, esta que estás leyendo ahora probablemente ya sea obsoleta...
por Daniel Martos - 28 nov 2018
Hace algunos días, compartí, luego de una reunión sobre Liderazgo, una charla de camaradería con dirigentes de una institución eclesial, la que dió lugar - someramente- a un debate posterior sobre el uso de las redes sociales en la actualidad.
Una primera conclusión fundamentalista - “en Facebook ahora solo estamos los viejos”- esgrimida por un antiguo amigo de no más de “cuarenta y tantos” motivó por mi parte una búsqueda ulterior de información, cuyos resultados puedo compartirles ahora.
Si bien es cierto esta inferencia vertida en el pàrrafo anterior, La red de Zuckerberg sigue siendo -incluso luego del escándalo de las cuentas filtradas a fines del año pasado- la que lidera el ranking mundial, seguida por una infinidad de otras redes que van desde megalomanos que se vinculan en Spotify; hasta las profesionales como Linkedin y Vimeo.

Redes sociales más utilizadas 2018
Parece ser que los millennials prefieren redes más simples y muchos más dinámicas y espontáneas como SnapChat, instagram y Twitter; y que los “seniors” se reunen mas en Facebook y Skype (aunque esta última, yo no considero red social, como tampoco a Wechat ni Whatsapp, que son de Mensajería instantánea).
Un párrafo aparte merecería la próximamente extinta Google +; que quiso ser una nave insignia de la empresa homónima para compartir con Facebook, pero cuyo cierre definitivo se estableció para Agosto del próximo año debido a un problema -también- de seguridad y filtración de datos, que sirvió como excusa para darle la extremaunción a un servicio cuyo promedio de uso por parte de los usuarios era de 5 ¡Segundos!

Bottled
Como nota de color, quiero cerrar la presente contando mi breve experiencia con la red Bottled; una app que consiste en la pintoresca idea de arrojar botellas al mar ; cuyos mensajes son recogidos -o devueltos al “mar”- por otras personas en todo el mundo (¡tranquilos!, tiene un traductor incluido), a partir de cuyo intercambio se pueden generar conversaciones muy placenteras, cultural y cosmopolitamente hablando. Mi participación fue muy pequeña, de poco más de una semana pero creo que, contando con tiempo y ganas de sociabilizar, puedo afirmar que es una “red social” digna de ser probada.
Fuente imágenes:
https://www.webempresa20.com/blog/las-30-redes-sociales-mas-utilizadas.html
por Daniel Martos - 26 dic 2018
Si el lector de este artículo posee en sus venas un líquido levemente viscoso, color rojo y con ADN humano en su interior, seguramente se trate de alguien que más de veinte veces en lo que va de este último mes ha googleado algún término, frase o nombre propio, para buscar más información sobre el particular.
Ahora bien, sucede que así como buscamos en Google información sobre lo que se nos ocurra, puede suceder que también terceras personas nos busquen a nosotros... no a la salida de un establecimiento, pero sí en dicho portal, para stalkearnos como a cualquier hijo de vecino (no se preocupen... si estás por hacerlo conmigo, yo también los googlearé a ustedes...)
Recorte periodístico que dio origen a la reclamación ante la justicia europea
Pero claro, cómo a veces ese stalkeo puede ser un tanto perjudicial para algunos, la jurisprudencia del Viejo Continente, ya hace un lustro, por un caso surgido en la Madre Patria, falló contra el buscador en torno a la sentencia del caso Costeja Fernández contra el periódico La Vanguardia, para que instrumente un sistema que facilite a los mortales, su potestad de salvaguardar su buen nombre y honor, para evitar conflictos en el presente, que pudieran en el futuro arrastrar consecuencias de hechos pasados o, claro está, difamaciones o especulaciones sin sentido.
Y creo que este fallo hizo bien.
Porque a veces, datos que ya no son consistentes o perdieron vigencia, pueden convertirse en un obstáculo para la empleabilidad de un aspirante a un puesto de trabajo, para la calificación crediticia de un posible futuro deudor del sistema o para un donjuán en búsqueda de pareja.
Entonces ¿ya te googleaste y quisieras que la web “olvide” algún detalle de tu pasado?
Es hora de ejercer, entonces, tu “derecho al olvido”. Para hacerlo fácilmente, debés saber que podés acceder al formulario que dispuso Google haciendo click en este link, y rellenando todos los campos, esperar un tiempo prudencial para ver si tu petición ha tenido eco de acuerdo a su evaluación.
Si el problema aparece en búsquedas de Bing, el buscador de Microsoft que lentamente está creciendo, puedes replicar lo mismo a través de este otro formulario, haciendo click aqui.
No dudes... ¡a veces viene bien que te olviden! Al menos, en forma virtual.
por Daniel Martos - 09 nov 2018
La Asociación Española para la Calidad, describe a la Responsabilidad Social Individual como “la conducta ética de cada ciudadano para sí mismo, y su entorno”. Sin querer enfrascarnos en la discusión sobre todo lo implícito que emana del término ciudadanía, quiero exhortar a que asumas la parte de RSI que te toca, y la materialices como lo haría cualquier persona chusma del barrio: hablando mal de los demás. Pero también, bien.
Veamos: esta columna es de Informática, por lo tanto no creo que el “boca a boca” -dicho estos en el aspecto comunicativo sin caer en el doble sentido- sea de utilidad aquí, sino que en esta oportunidad voy a recurrir -por antonomasia- al “libro de visitas” virtual y global más extendido que he podido descubrir hasta el momento, Local Guides, para ejemplificar cómo tu opinión puede servir al resto de los mortales.
El concepto es simple: visitás un lugar, lo valorás (de 1 a 5 estrellas, en este caso) y dejas tus comentarios. Con cada aporte -¡también es posible dar de alta
al
almacén de doña Rosa!) sumas puntos -sirven para poca cosa, realmente, pero es algo motivador, al menos para gente nerd como uno- y lo más importante: posibilita que tu reseña sea leída por actuales, pasados y/o potenciales visitantes para que tengan en cuenta con qué se pueden encontrar al llegar al lugar.
Si bien no es tan popular ni está tan desarrollado como Local Guides, Bing Maps cuenta también con su creador de sitios en Bing Places, aunque de momento, no es posible fácilmente dejar comentarios en nuestro país, lo que solucionan en otras regiones como Europa y USA con una vinculación simple con otros “portales opinadores” como tripadvisor, por ejemplo.
Estos “portales opinadores” son tantos, que no podríamos describirlos por completo. Pero interactuás a diario con muchos -por ejemplo, sitios de e-commerce como MercadoLibre- así que sabrás a que me refiero. Quizá, el trabajo y el tiempo que conlleva (¡solo unos segundos!) parecen tediosos o pérdida de tiempo, pero utilizarlos a conciencia forma parte de la Responsabilidad Social tuya como individuo; y seguramente, podrás servirte de las opiniones de los demás, para tomar decisiones más conscientes, sobre los próximos lugares a visitar.




