por Daniel Martos - 22 sep 2021

 

Resulta impresionante, tanto como alentador y desafiante, contemplar la cantidad de emprendedores de todos los tipos y rubros que están presentes, con diferente grado de desarrollo, en el ecosistema digital.

 

Productores, prestadores de servicio o simplemente revendedores, vieron en el último año y medio cómo se les convirtió en requisito imprescindible e ineludible, el gestionar su presencia en internet. Y aunque muchas veces a los tumbos, salieron a la búsqueda de soluciones para resolver este desafío de la mejor y más redituable forma.

 

... pocas opciones

Lógicamente, luego de pasado el “ataque de pánico”, una primera solución pseudo mística, que se repetía en los círculos donde se movían, era consultar a sus allegados: “¿Conoces a alguien que haga páginas webs? ¿Sabés de alguno que maneje redes sociales?

 

Esto muchas veces no resulta a priori en soluciones sostenibles en el tiempo, por dos motivos:

-Primero, porque armar un sitio web correctamente funcional para ecommerce, es completamente antieconómico en términos de costo y de tiempo.

-Segundo, porque aunque se dispusiera del tiempo y recursos necesarios para su desarrollo, un ciclo de vida exitoso de un emprendimiento pronto requeriría de modificaciones y mejoras que reiniciaría el proceso, poniendo en conflicto la relación con el profesional programador.

 

Dicho esto, salvo que vos, querido lector o querida lectora, estés gerenciando un negocio ya consolidado, mi recomendación es optar por una solución de las llamadas “enlatadas”.

 

De unicornios y mellizos

Sin tomar partido por una u otra solución, y solo a modo de racconto general, podemos subsumir las opciones sólidas y confiables en un puñado de alternativas para esta necesidad, entre las cuales podrían mencionarse:

-Tiendanube. Uno de los nuevos “unicornios” argentinos (*); presenta una interfaz amigable y fácilmente enlazable con los medios de pago y envío más habituales en nuestro país.

-Mercado shops. Mellizo (o mejor dicho siamés, por su integración nativa) de Mercado Libre, funciona de forma similar a una web individual, replicando en una página los productos que el emprendedor y la emprendedora hayan subido a su perfil de vendedor en esa aplicación.

-Shopify. Un desarrollo más “global”, con excelente performance, pero cuya contra principal es el costo elevado, en dólares, de sus planes.

 

Una alternativa más “de batalla” (obviamente, aparte de la antonomástica Mercado Libre) para lograr vender en internet pero sin recurrir a soluciones “institucionales”, es la venta a través del Marketplace de Facebook, donde uno puede subir productos y comercializarlos con otros usuarios de esta red social.

 

¿La batalla final?

Como suele suceder con muchas actividades económicas, el proceso lógico es el crecimiento o la desaparición. Y cuando el primero llega a alcanzar niveles volumétricos, suelen acontecer conflictos potenciales con otros actores en el mercado.

 

Ante el crecimiento descomunal de Tiendanube, la compañía de Galperín decidió tomar cartas en el asunto y le brindó una mayor autonomía a la opción de “mercado shops”, bajando las comisiones de ventas, y permitiendo diferenciar los precios de venta al público dependiendo del canal por el cual se realice la transacción.

 

Una gran duda, que compartimos muchos y muchas de quienes estamos vinculados al ecommerce, es cuál será la reacción de Tiendanube ante este desafío: ¿permanecerá impávida o decidirá jugar fuerte, y generar su propio marketplace?

 

El tiempo, nos dará la respuesta.

 

¡Hasta la próxima nota!

 

(1) https://www.elpais.com.uy/el-empresario/tiendanube-nuevo-unicornio-argentina-valuado-us-millones.html

 

 

por Daniel Martos - 18 ago 2021

 

...trabajo, es una tarea que, dependiendo de la edad, la situación personal en cuanto a la urgencia de afrontar los gastos diarios, y el bagaje de conocimientos que uno previamente posee, puede insumir muchas de nuestras energías en determinados momentos de nuestra vida.

 

Si bien la mayoría de los sitios que vamos a repasar a continuación ya existían antes de la pandemia (¡que esperemos estar transitando en su última etapa!), estos servicios web -no solo apps, ya que algunos solo funcionan sobre internet en forma online- son herramientas muy útiles al momento de encarar dicha tarea.

 

Repasando algunos clásicos

Aquellos que peinen canas o, como en mi caso, cuenten cabellos en forma de censo ya extrañando la frondosidad de la cabellera, quizá recuerden algunos de los servicios que vamos a mencionar a continuación y que en su momento eran la Meca en la cual uno debía darse de alta, casi inexorablemente,  para encontrar el primer o siguiente empleo:

 

-Computrabajo.  Esta empresa, fundada en el año 1999 en Edimburgo, Escocia, fue una de las pioneras en nuestro país y en Latinoamérica.  Aunque ya algo anticuada, conserva un buen caudal de ofertas laborales pudiendo hacerse búsquedas por ciudad.

 

-Zona Jobs.  Empresa propiedad de la firma Navent, también nacida en 1999.  Con un formato un poco más amigable y moderno que Computrabajo, permite incorporar el curriculum vitae propio y postularse desde la misma plataforma.  Las empresas y pymes tienen la opción de publicar gratis algunas búsquedas.

 

-Bumeran.  También de Navent, de las que mencionamos es la que tiene la interfaz más moderna y “amigable” y un buscador muy rápido y eficaz.  Además, ofrece otros servicios adicionales como la posibilidad de realizar test de personalidad y un blog con consejos e información útil en esa etapa de búsqueda (disponible en https://www.bumeran.com.ar/noticias/).

 

-Google.  No se queda atrás: tecleando las palabras “buscar trabajo”, luego de algunos resultados de búsqueda tradicionales, podrás encontrar un cuadro integrado (ver imagen), con la posibilidad de guardar ciertos resultados para búsquedas posteriores.  También admite la búsqueda filtrada por ciudad, tipo de trabajo, fecha de publicación y otras variables.

 

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Buscador de trabajo google incorporado

 

La novedad: El “Tinder” laboral

En esta oportunidad, no es un invento mío el llamarlo así con fines marketineros o para atraer la atención del lector, sino que ellos mismos, en diferentes notas periodísticas, se presentan así ante los medios.

 

El sitio web (también disponible como aplicación) llamado Workon incorpora el concepto de geolocalización para la búsqueda laboral.  De esa forma, al darse de alta en esa plataforma, la persona vincula su ubicación con las empresas que están en la misma zona que se encuentran requiriendo personal o con una búsqueda laboral vigente.

 

Para ponerte en “pole position”

Más allá de la urgencia de una búsqueda y de la edad que tengas, siempre hay lugar para el crecimiento continuo y el pensamiento y planificación a mediano y largo plazo.  Por eso, no puedo finalizar esta columna sin aconsejarte, querida lectora, querido lector, que si aún no lo hiciste, abras tu cuenta en Linkedin.  Independientemente de tu formación y experiencia laboral (todo es bienvenido), empezás a ensanchar tu red de contactos quienes, posiblemente, te puedan abrir una puerta o indicar el camino correcto en tu crecimiento profesional.

 

Cerrando el tema...

Muchos estamos, estuvimos o tal vez estaremos en algún momento en esta etapa tan estresante -pero también edificante- de la búsqueda laboral.  Si bien la carrera laboral de los trabajadores y trabajadoras en nuestro país fue modificándose en cuanto a usos, costumbres y tiempos de permanencia “tipo” en las empresas, una búsqueda seria debe partir del conocimiento de uno mismo; es decir, ser concientes de nuestros defectos, pero sobre todo de nuestras virtudes.  También asumir el compromiso de dar más de lo que esperan de vos al momento de contratarte, ver en el trabajo en equipo una potente herramienta para mejorar el mundo y, por qué no, exigir y pedir lo que uno se merece.

 

 

por Daniel Martos - 15 may 2021

 

Si algo no nos esperábamos de las frecuentes incursiones de Elon Musk en la prensa, eran dos cosas que sucedieron esta semana.  La primera, algo inusual en empresarios globales, que sea tan sincero como para admitir que padece un trastorno (no importa aquí cuál, sino señalar que es muy poco habitual que un “poderoso” del orbe declare públicamente una condición propia que los mercados podrían ver como una “debilidad”).  Y la segunda, que contribuya a dinamitar una iniciativa que él había alentado no muchas semanas atrás: el DogeCoin.

 

Soy de las personas que piensan que, probablemente, no existan las debilidades sino que estas son simplemente desafíos que permiten potenciar las aptitudes personales de cada ser humano para subir un escalón en el camino de la autosuperación.  Por lo cual, no me resultó extraño que el empresario, muy cercano de los titulares estos últimos meses por sus proyectos de viajes turísticos al espacio y el desarrollo de su Neuralink (interfaz que permitiría conectar el cerebro humano con una computadora), pudiera valerse del hecho de anunciar que padece el trastorno de Asperger para -otra vez- acaparar la atención de la prensa.  Pero sí me pareció anecdótica su ofensiva contra la criptomoneda de la cual fue un efusivo propulsor, elevando su cotización en varias decenas de veces.

 

La moneda del perro... y del meme...

Dogecoin, la criptomoneda en cuestión, nació como derivación de otra moneda, el Litecoin​, y adquirió su nombre al usar como mascota un perro Shiba, proveniente del meme de Internet “Doge”.​​​​

 

Si bien su cotización, estratosféricamente diferente de la que alcanzó el Bitcoin, alcanza al momento de escribir esta nota a unos humildes $ 62 argentinos, no existen muchas opciones en el mercado local para poder comprarla y, convengamos también, que es una opción “no muy tradicional” para un inversor de cualquier parte del globo, convirtiéndose -con el respeto que me merecen sus cultores y comerciantes- en un objeto más de fetiche que de finanzas real.

 

Hablando de meter el perro...

El mundo de las criptodivisas, como escribí en columnas anteriores, es serio pero no está exento de riesgos financieros, y éticos -en tanto desarrollo humano- que pueden ocasionar grandiosas pérdidas si no se toman ciertos recaudos.

 

Y en este caso, no hablo de aquellos delincuentes que, en el mismo momento en que Elon Musk hacía estas declaraciones a la prensa, realizaban un desfalco de 100.000 dólares, síno por los cierres fraudulentos de empresas globales de comercio de criptomonedas -Vebitcoin y Thodex, ambas de origen turco- que generaron una innumerable cantidad de “pagadioses” a sus clientes al cerrar inexplicablemente de un día para el otro.

 

Pero no todo lo que opaca es “mierd”

Sin embargo, salvo estas contadas excepciones, el mundo cripto es sólido y confiable.  La existencia de “malos jugadores” podría equivalerse a los bancos o financieras del 2001 que se fueron del país dejando muchas cuentas sin pagar; y sin embargo, eso no equivalió al cierre de todo el sistema bancario o bursátil.

 

Las cuestiones obvias de buscar proveedores y entidades confiables debiera ser un requisito de cualquier emprendedor -¡y ciudadano digital!- que se precie.

 

Respecto del comienzo de esta nota, creo que DogeCoin se convirtió para Musk más en un juego lúdico -permítanme la redundancia- que en una iniciativa pensada y planificada.

 Tesla

 

Claro que, luego de intentar “romper una moneda” como Dogecoin, el empresario volvió sobre sus pasos y, provocativamente, lanzó una encuesta en la red del pajarito, preguntando si Tesla (la compañía californiana liderada por él, que se dedica, principalmente, a la fabricación de autos eléctricos, elementos de propulsión para vehículos y baterías) debiera aceptar Dogecoin.  Al momento de terminar esta nota, quienes opinamos afirmativamente llevamos la clara delantera.

 

¡Hasta la próxima nota!

 

 

por Daniel Martos - 29 jun 2021

 

A cada chancho...

Prometió varias cosas y se hizo grande por ser fácil y regalado.  Sigue cautivando a muchos y también prometiendo, más por costumbre que por convicción.  Pero todo tiene su límite, incluso para los poderosos.  Es verde, pero no tan codiciado como el dólar.  Y a veces, por su misma naturaleza, puede volverse agotador.

 

Hablamos de WhatsApp, la mensajería instantánea que seguramente ustedes, queridos lectores, adoptaron hace algunos años y lo creían irreemplazable.  Pero no.  Nada ni nadie es imprescindible en forma absoluta.  Y parafraseando al saber popular, que une a los porcinos con San Martín, podríamos afirmar que a cada WhatsApp le llega su Telegram.  Así que demos paso para referirnos a esta alternativa.

 

Chiquita o grande, cuestión de gustos

Que "el tamaño no importa" sea un recurso argumentativo para los pocos afortunados seres con cromosomas disímiles, no invalidaría, según sostengo, el hecho de que culturalmente uno valore en más o en menos, cada propuesta que recibe en función de su dimensión relativa.

 

En el caso de Telegram, el servicio de mensajería que nació por aquel ¡lejano! año 2013, uno podría pensar que su escasa popularidad es acompañada con una pequeña porción de mercado.  No obstante, fruto de ciertas interrupciones de servicio de su contrincante, lo fortaleció en cuanto a usuarios: el dato más reciente y certero lo ubica en torno a los 500 millones de usuarios a nivel global.

 

Además, la lista de características y funcionalidades que ofrece este servicio, a diferencia de WhatsApp, no deja de crecer: en la última actualización de este mismo mes de junio 2021, habilitó las vídeollamadas grupales (¡tiembla Zoom!), con la posibilidad de compartir pantalla en forma nativa, sin instalar nada extra; algo similar a Meet.

 

También orientado al entretenimiento y las relaciones sociales

La lista de usos no se detiene allí, porque suma la posibilidad de buscar "canales", a través de los cuales se pueden compartir multimedia, a punto tal de que podemos ver películas en forma grupal.  En realidad, actúan como los grupos de WhatsApp, pero con la diferencia de que pueden ser buscados con mucha facilidad; por ejemplo, como los grupos de Facebook.

 

Seguro ya tenés algún conocido que...

…usa Telegram.  Si finalmente decidimos darle una oportunidad a esta app, no tardaremos en darnos cuenta de que más de la mitad de nuestros contactos están también allí, debajo del avioncito de papel sobre un círculo celeste, esperando para que les hablemos también por ahí.

 

¿La frutilla del postre?  Al sumarse a esos "canales" repletos de posibles futuros amigos, clientes o colegas, podemos hacerlo sin informar nuestro número telefónico: todo quedará asociado, simplemente, al nombre de usuario que elijamos.

 

¡Hasta la próxima entrega!  Nos encontramos en Telegram.

 

 

por Daniel Martos - 13 abr 2021

 

Recuerdo... con cierta añoranza, cuando en las viejas revistas de Patoruzú y su troupe se anunciaban los cursos para ser “detectives privados”.  Aunque no tengo presente la institución que los dictaba, lo cierto es que, si alguno o alguna de ustedes, queridos y queridas lectoras, especialmente quienes son coetáneos míos, hubieran estudiado esta “carrera”, hoy posiblemente estarían con una merma considerable en su actividad: ¡vaya si bajó el trabajo para los investigadores últimamente, gracias a que la pesquisa sobre las personas se facilita mucho con internet!

 

Tu perfil en la web

Cuando alguien: un posible empleador, un enemigo público declarado o sencillamente alguien que se ha enamorado de vos desea averiguar todo los que pueda sobre tu vida, seguramente recurrirá a stalkearte en google (con solo escribir tu nombre y apellido… y si conoce algo de búsquedas avanzadas, lo hará entrecomillado) o en las redes sociales, y leerá los primeros resultados que le brinda el buscador.

 

Primero, probablemente le mostrará la entrada con tu usuario en Linkedin (si alguna vez abriste un perfil allí), luego tus otras redes sociales; y por último, las demás páginas donde figuran entradas tuyas: foros de internet, notas en blogs, comentarios sobre vos que hayan hecho otras personas.  Por lo cual te sugerimos que las imágenes más “comprometedoras”, las compartas con la opción “solo mis amigos”.

 

Herramientas más específicas

Pero algunos más curiosos, podrían valerse de otras herramientas para poder buscar mayor información.  Alguien realmente interesado en obtener información más completa, podría pagar el dólar que pide a cambio de ella el sitio web www.spokeo.com, para recopilar en un resumen todo lo que ha encontrado con tu mail o teléfono.

 

Herramientas más específicas, como Mention, permite configurar alertas para que cada vez que alguien te menciona (o a una persona o marca de interés tuyo) te avise; y también podés acceder a un informe donde te indica quiénes mencionaron tu nombre o usuario en internet.

 

Ahora si alguien quisiera saber tu situación, digamos, “crediticia”, no le sería complicado.  Bastaría con que contara con tu CUIT (o lo obtuviera buscándolo en dateas.com o cuitonline.com) e ingresase en http://www.bcra.gob.ar/BCRAyVos/Situacion_Crediticia.asp, para que pudiera ver el monto que debés en tarjetas; y tu situación de estado de las deudas, de normal a “en litigio”.

 

Derecho al olvido

Si te pusiste a investigar lo que en internet aparece sobre vos -estimo que muchos de nuestros lectores lo están intentando en este momento- y no te gusta lo que encontraste, siempre tenés la posibilidad de gestionar, aunque no podemos asegurarte que tengas éxito rotundo, aplicar lo que se conoce en leyes e informática como “derecho al olvido”.  Que no es más que solicitar a los principales buscadores que eliminen de sus resultados de búsquedas, lo vinculado a tu persona que preferís que no aparezca.

 

Para ello, te dejamos los siguientes enlaces:

-En Google, deberás dirigirte a https://support.google.com/legal/troubleshooter/1114905?hl=es y completar los pasos para solicitar el retiro de la información “comprometedora”.

-Bing tiene una herramienta similar, pero en principio solo se aplica a la información que puede aparecer en los países vinculados a Europa.  Lo podés encontrar en https://www.bing.com/webmaster/tools/eu-privacy-request

-En el caso de las redes sociales, como Facebook e Instagram, ejercer este “derecho al olvido” implicará directamente eliminar la cuenta, en https://www.facebook.com/login.php?next=https%3A%2F%2Fwww.facebook.com%2Fhelp%2Fdelete_account%3Fshow_form%3Ddelete_account 

 

Todas estas herramientas permiten ver, analizar y remover la información “pública” que aparece en internet, es decir, la que puede ser vista por cualquier persona sobre los datos de los demás.  Pero eso no es todo: hay mucha información sobre vos que los servicios de las grandes empresas de Internet (como Google y Facebook, por ejemplo) almacenan sobre TODA tu actividad que realizás online.  Por ejemplo, podés averiguar más de lo que Google sabe sobre vos (y administrarlo) en https://takeout.google.com/?pli=1

 

¡Hasta la próxima nota!