por Carlos Fernández Rombi – 01 dic 2020

 

A mí querida sobrina y lectora benévola,

Marcela Barraza

 

Los Laboratorios Medicinales & Equipamientos Médicos del León tienen su Casa Matriz en España, con filiales en Budapest, Lisboa, Amberes, Buenos Aires y Caracas.  Establecidos hace veinte años, han mantenido un ritmo de crecimiento sostenido.  Ahora, cumplidos tres meses de la pandemia mundial del Covid-19, sus números mejoran por encima de lo habitual, debido a la producción de insumos médicos (guantes quirúrgicos, barbijos, batas, delantales, etc.).  La excepción es la filial Buenos Aires, cuyos rindes están en descenso.  El Directorio de Casa Matriz ha decidido intervenir.

 

Yuliana Barraza, en  sus treinta, ocupa uno de los niveles gerenciales medios de la filial Buenos Aires.  Soltera y atractiva Bueno, Miss Argentina no soy, tiene un buen carácter y sólida formación.  Se lleva muy bien con sus compañeros de trabajo y jefes directos.  Ahora lleva tres meses trabajando desde su casa y extraña demasiado a los compañeros, a los amigos y la interrelación social en general.  Se aburre.  El home office para una persona como yo, sin más amigos que los de la oficina, es un plomo difícil de digerir.  Vive sola en un coqueto departamento de tres ambientes. ¡Ya lo pagué y es todo mío!  Hace un par de años de su última relación sentimental y solo cultiva el trato de su hermana y el esposo que viven en su mismo edificio.  Yuliana es Contadora Pública y tiene un Master en Ciencias Económicas, además goza de un excelente concepto en la firma en la que trabaja hace diez años.

 

Ahora se me suma esta preocupación por la baja de la facturación del Laboratorio.  No están dentro de mis tareas, ni el manejo ni la marcha de los negocios, pero los sigo y noto la caída generalizada que no responde a lógica alguna, dado el incremento mundial en la necesidad de nuestros productos, originado por la maldita pandemia.  Espero que el Directorio se dé cuenta a tiempo.  Está imbuida en estos pensamientos cundo suena su celular: es el Gerente de Manejos Económicos y Financieros.  Qué raro, no tengo trato directo con él ni con su departamento y nunca me ha llamado por teléfono. Nos conocemos de vernos en alguna reunión y nada más.  Su nivel en la firma está muy por encima del mío…

─¡Hola, buenos días!  Soy Miguel Echebarren, de Laboratorios del León… ¿Yuliana?

─¡Hola, señor Echebarren!  Sí soy yo, Yuliana Barraza…  ¿En qué puedo servirlo?  No pueden ser buenas noticias…  ¡Ay, mamita…! ¿Habrá que buscar un laburo nuevo…?

─¡Cómo le va, Yuliana…!  Hace unos meses que no nos vemos, pero de todas maneras este llamado no es de simple salutación...  Ya  decía yo: ¡Yuliana, a buscar conchabo!  Tengo sumo interés en que tengamos una charla personal acerca de la marcha de la empresa…  ¿Podrá ser que mañana a eso de las 10 pase por mi oficina así lo hablamos personalmente?

─De acuerdo señor Echebarren, nos vemos mañana.  Que siga bien.

 

Vestida con discreta elegancia y a la hora exacta se hace anunciar.  La reunión ha durado 44 minutos.  Terminada, Yuliana recorre las oficinas para saludar a los pocos compañeros que realizan tareas presenciales.  De acuerdo con las instrucciones recibidas, no comenta con nadie el motivo de su presencia en el lugar.  Se ha hecho el mediodía y decide comer algo en un restó alejado de las oficinas.  Necesita estar sola y pensar.  La propuesta la llenó de alegría, también le ha impuesto algunas preocupaciones.  Trata de poner sus ideas en orden.  Como ella ya sabía, las ventas mundiales del Laboratorio han crecido, salvo en la Argentina, que están en descenso.  Por ese motivo la Casa Matriz de España decidió contratar a un asesor exterior a fin de que proponga una  línea a seguir… la cual, bien puede llegar hasta el cierre de la filial Buenos Aires.  Dicho asesor, del cual Echebarren no quiso darme el nombre, pero sí dejó en claro que es un economista de fama mundial (se limita a llamarlo “el Viajero”).  Este hace ya dos días que está en funciones en Baires y es él quien me ha seleccionada de un listado que le proporcionó la Firma, como su ayudante exclusiva (¿…?).  Tengo hasta mañana para aceptar o declinar la oferta.  De hacerlo, me encontraré con el Viajero a las 11 en el lobby del Palacio Duhau-Park Hyatt Buenos Aires.  Me aclaró que el Viajero ya me conoce por fotografías.  Deberé dejar de lado toda mi tarea actual y ponerme a su disposición full time hasta finalizada su tarea.  Echebarren me hizo saber que recibiré por estipendio único la suma de u$s 25000.- (¡A la flauta!).  El cual, en caso de procederse al cierre de la firma en Baires, será mi indemnización.  En el caso de no aceptar, debo llamar a Echebarren a las 9 y seguir como estoy.  Me aclaró que en cualquier de las dos situaciones no debo hacer el mínimo comentario con persona alguna, pertenezca o no a la Empresa.  ¡Por supuesto, mañana a las 11 firme en el Duhau!  En momento alguno tuve dudas, simplemente respeté la indicación de mi Jefe de reflexionar sobre el tema.  Más allá del dinero, me parece una aventura extraordinaria que me va a sacar del tedio de mi vida actual.  Además, tengo una duda: ¿por qué me habrá elegido el Viajero entre tanta gente más calificada que yo?  Ya me voy a enterar.

 

A las once de la mañana, regular cantidad de gente en plena cuarentena del puto Covid-19 en el Lobby del Duhau.  Pocos, pero todos muy elegantes.  Yuliana, en un fino tailleur de dos piezas, excelente imitación de un Chanel en color borravino, sus mejores zapatos y bolso de vestir, no desentona en el refinado ambiente.  Lleva 15’ de espera cuando sus ojos se fijan en el hombre que avanza hacia ella con una sonrisa.  ¡Dios mío… es un adonis en traje de calle!  No más de cuarenta (después sabría, 44), una estatura cercana al 1,90, facciones perfectas, una cabellera castaño claro que me causa real envidia y unos ojos verdosos que ídem.  Además, y lo más notable, se lo ve dueño de la seguridad de un triunfador.  Su apretón de manos es firme y delicado.  ¡Bien, no la va de macho!

─Mi nombre es Álvaro César Díaz y, por un lapso aún no determinado seré tu jefe.  Además, Yuli, estoy seguro de que nos llevaremos bien tú y yo. Ya le salió el gallego.  Su voz hace juego con el resto, es cautivante…  ¡Me pudre que me llamen Yuli!

Luego el Viajero la toma del codo y la conduce a la confitería.  Él, se limita a pedir un agua con gas y ella lo imita.

─El tiempo nos corre, mi estimada, pero como primero es lo primero, voy a satisfacer curiosidades.  Imagino que tu primera duda frente a mi  convocatoria para esta labor fue el motivo de mi elección de tu persona para un trabajo atípico como este.  Bien, es fácil, solicité al Directorio  un listado con veinte empleados de nivel medio, un mínimo de diez años de antigüedad y excelente concepto.  De ese listado te elegí a ti Otra vez le salió el gallego por simple corazonada.  Si no hay más dudas, continuemos.  ─Ante la mirada de aceptación, él sigue─  Si te parece y dado que esta reunión va a ser largo, solicitamos unos emparedados y te voy desarrollando el tema…

 

Nos separamos a las cinco de la tarde.  Además de unas cuantas notas, me proveyó copias del balance de los dos últimos años, un estudio comparativo de las finanzas desde el inicio de la pandemia de nuestras filiales.  Es imposible entender el motivo de que solo la de Buenos Aires esté en baja.  También me comentó las medidas que ya había tomado.  Entre ellas, el estudio de las fianzas de los miembros del Directorio y el estudio de los últimos negocios de importancia.  Y, como era de suponer, una montaña de papeles para que yo revisara.  Apenas llegada a casa y aún bajo el influjo de la fuerte personalidad de este hombre que viaja por el mundo como yo por mi ciudad, lo gugleo para conocer su historia.  ¡Es todo un personaje! Además de una cantidad de títulos internacionales referidos a las ciencias económicas y conferencista habitual en distintas universidades de fama mundial, es el autor de la “Teoría de expectativas sobre el uso indiscriminado de algoritmos” (?).  Que lo ubica en el listado de candidatos al Nobel de Economía del 2020.  ¡Que los parió!

 

En realidad, es mejor.  Este abismo que nos separa evitará que me haga falsas ilusiones y aún más, expectativas de un idilio con este hombre de otro mundo.  Inimaginable.  Llevamos una semana y tres días trabajando (los cuento, atesoro y disfruto uno por uno a pesar de ser jornadas extensas que me exigen estar súper atenta).  Él, con mi modesta ayuda, ya ha vislumbrado la punta del ovillo.  Estamos en etapa de comprobaciones.  Luego vendrá la preparación de un informe final al Directorio de Casa Matriz…  ¡Y chau, Álvaro!  Lo voy a extrañar un montón.  Al tercer día del trabajo en común ya estaba enamorada de ese hombre cálido y gentil, nacido en Madrid, viudo y padre de una niña de nueve añitos.  A partir de ese tercer día, cada día me enamoraba un poco más.  Ahora, pasada la semana de vernos a diario, estoy “perdida” por él.  Con tristeza reconozco que no hace nada para alentarme.  Su trato es correcto y casi galante pero no me engaño, es solo su forma de ser.  Es un hombre de mundo, cultivado, muy cálido y con algunos toques de ternura hacia mí, que son solo instinto de protección y cariño a su compañera más joven e inexperta…  ¡Basta, Yuliana…!  Esto ya se acaba y él se irá para siempre.

 

Veinte días después de iniciada su misión en Buenos Aires, el Dr. Álvaro César Díaz convoca a una reunión secreta con la totalidad del Directorio de la filial Buenos Aires, más la presencia del CEO a nivel mundial de Laboratorios Del León, quien ha viajado expresamente desde Madrid.  El auditor externo ha pedido que se omitan de la invitación al Subdirector de Expedición, el Director Comercial y al Director de Contralor General de Existencias y Depósito. Asimismo, como una deferencia especial hacia su persona ha solicitado se invite a su ayudante en la auditoría-investigación realizada, Srta. Barraza.  ¡Le estoy muy agradecida a Álvaro por hacerme participe de esta reunión!  Pienso, no sin nostalgia, que es nuestro último encuentro…  ¡Ay, mi amor, cuanto te voy a extrañar!

 

El ambiente es realmente muy tenso.  Todos saben de qué se trata, pero ignoran lo que está por suceder.  A la izquierda del informante, en la amplísima mesa de reuniones, está sentada Yuliana Barraza; a su frente, una importante cantidad de documentos que le irá alcanzando a este según se los vaya solicitando.  Álvaro César Díaz solo dispone de un par de hojas con notas que consultará cada tanto, ya que hace su exposición sin leer:

─Señores Directores, voy  tratar de ser lo más breve posible, ya que si bien hemos culminado con éxito nuestra tarea, el resultado es desagradable en extremo.  Quedará demostrado sin lugar a dudas que los señores directores que NO han sido convocados a esta reunión, constituyeron una “sociedad ilícita de facto” para  cometer un  desfalco sistemático en perjuicio del Laboratorio.  Para ello, han entrado en connivencia con distintos funcionarios del Ministerio de Salud Pública y de Acción Social del Gobierno Nacional.  Los nombres de estos y su grado de participación, constan en los documentos que en el momento de finalización de esa reunión entregaré a ustedes…

 

Continuará…