por Osvaldo Pimpignano - 18 feb 2020

 

La vida del hombre, desde los principios de la historia, tiene como común denominador el buscar todo aquello que pueda mejorar su vida cotidiana.  En esta búsqueda ha logrado importantes logros: en el arte, las ciencias y producción de todo tipo de artefacto que sirviera a estos fines.  Pero hay algo que siempre intrigó al hombre y fue el universo que lo rodea.

 

En principio, solo podía admirarlo y en ocasiones le dio connotaciones religiosas y adoró como dioses a muchas de esos puntos luminosos.  En especial al Sol, que fue venerado en distintos puntos de la Tierra que por entonces no tenían comunicación entre sí, como los Incas y los antiguos egipcios, que consideraban a sus reyes hijos del Sol.  Quizás lo que podríamos llamar primer descubrimiento es la relación del universo con las estaciones y el clima, que les permitió mejorar sus prácticas agropecuarias.  Con el tiempo, con la ayuda de las matemáticas, las ciencias y técnicas elementales primero y muy complejas en la actualidad, el hombre fue despejando dudas sobre el universo cercano, mientras sigue empeñado en investigar más lejos.

 

20 02 18 OP Detectan una poderosa señal intergaláctica con una secuencia constante 1 Posible localización de la fuente reportada

Posible localización de la fuente reportada

 

Para esto hay varias vías de investigación.  La más inquietante es la posibilidad muy probable de que fuera de nuestra Tierra, existan civilizaciones inteligentes como la nuestra o quizás más, con las que fuera posible comunicarse.  Para esto, se han realizado varios intentos; por ejemplo, se han enviado vehículos de exploración que, entre otras cosas, portaban información básica sobre la Tierra.  Entre otros “mensajes” un mapa estelar con nuestra ubicación, música y fórmulas matemáticas que surgen del propio universo, como el significado de Pi.  También mediante potentes radiotelescopios, se envió señales al espacio y se han realizado pacientes escuchas, de los que podrían ser mensajes inteligentes provenientes del espacio.  Esto significó décadas de esfuerzos y recursos, que dieron como resultado haber detectado más de 150 señales; pero solamente unas pocas pudieron ser rastreadas, sin obtener información útil.

 

Detectadas por primera vez en 2007, las FRB, ráfagas rápidas de radio (FRB, por sus siglas en inglés) aún representan un desafío para los astrónomos, que tratan de dilucidar qué las genera.  Su procedencia también es una incógnita.  Otro rompecabezas para los científicos es que existen casos en los que varias fuentes repiten estos destellos, mientras que otras FRB detectadas son emitidas una sola vez.

 

Un grupo internacional de astrónomos ha descubierto recientemente una misteriosa señal de radio, emitida a una distancia de 500 millones de años luz de nuestro planeta, que se emite en ciclos regulares.  Se trata de la primera vez que se detecta una periodicidad en FRB.  Los científicos rastrearon la fuente del FRB que denominaron 180916.J0158+65, hasta una región en una tenue galaxia espiral parecida a la Vía Láctea, donde se forman estrellas, ubicada a 500 millones de años luz de la Tierra.  Se trata de la fuente de FRB conocida “más cercana” a nuestro planeta.

 

20 02 18 OP Detectan una poderosa señal intergaláctica con una secuencia constante 2 Gráficos de las captaciones reportadas

Gráficos de las captaciones reportadas

 

El equipo de astrónomos que estudia las FRB con el radiotelescopio asignado al Experimento Canadiense de Cartografía de la Intensidad del Hidrógeno (CHIME/FRB, por sus siglas en inglés), estableció que la señal se repite con una o dos ráfagas cada hora durante cuatro días, luego desaparece por 12 días, antes de volver a emitirse por un nuevo periodo de cuatro días.  De esta manera, el ciclo total de esta señal es de unos 16 días.

 

Lo primero que establecieron y entusiasmó a los científicos es que esta lejana señal tiene un patrón, se  repite en ráfagas cada hora durante cuatro días, luego desaparece por 12 días, antes de volver a emitirse por un nuevo periodo de cuatro días.  Esta secuencia tiene dos componentes: uno horario y matemático, según nuestra manera de medir el tiempo; y otro astronómico, que significaría que las emisiones se realizan en un momento en que los planetas o las galaxias que les interesan se encuentran más próximos o al menos alineados.  Es sabido que los lanzamientos al espacio solo se realizan de lugares y fechas determinadas astronómicamente.  Una nota de color es la novela de Julio Verne, El Viaje a la Luna, que el autor lo imagina realizado desde un punto determinado de los EE.UU y mediante un gigante dispositivo balístico, exactamente como sucede en la actualidad con los lanzamientos de la NASA.

 

Respecto al origen de estos destellos, todavía se desconoce qué los produce.  El ritmo de las señales apunta a que podría estar modulado por el entorno de la fuente.  Si la fuente de los destellos orbita un objeto compacto, como un agujero negro, solo podría emitir señales hacia la Tierra en un periodo orbital determinado, en este caso, de 16 días.  Se trata de breves estallidos de radio, que vienen desde fuera de nuestra galaxia y cuya energía puede superar 500 millones de veces las emisiones de nuestro Sol.  Casi todas las FRB detectadas previamente no se repiten, lo que dificulta el estudio de las causas de este enigmático fenómeno.

 

A su vez, el descubrimiento de ráfagas repetitivas, seis de las cuales han sido detectadas dos veces, la séptima tres y la última diez veces, posibilita determinar sus fuentes y otras peculiaridades, explicó uno de los autores del estudio publicado en arXiv.org, Ziggy Pleunis, de la Universidad McGill.  Contrariamente a la versión de la procedencia inteligente de estas ráfagas, sostenidas por algunos astrónomos que piensan que hay civilizaciones allí fuera emitiéndolas, Pleunis consideró que estos fenómenos son producidos por la naturaleza.  Lo que no reduce la relevancia de su estudio, pero que desilusionó a miles de terráqueos que esperábamos alguna forma de comunicación racional desde el espacio.  Será cuestión de continuar esperando.  De todos modos, 500 millones de años luz de la Tierra, es muy lejos…

 

Las imágenes fueron tomadas de la Web