¿Salimos de la recesión o entramos en una depresión?

por Juan Carlos Latrichano

06 mar 2017

 

 

En el Gobierno algunas voces, entre ellas las del Ministro de Hacienda, aluden a que el país salió de la recesión en tanto que, en general, la oposición observa que la economía presenta signos depresivos.

 

Partimos de una situación en la que el Gobierno eligió endeudarse en moneda extranjera para financiar el déficit fiscal. Por ello obtiene dólares que cambia en el BCRA contra emisión monetaria. Luego esa emisión, en gran parte, la retira de circulación mediante la colocación de Letras (Lebacs).

 

El mecanismo descripto, más allá del impacto negativo que produce a la altura del balance del BCRA provocando enormes reducciones de su patrimonio, conlleva una sobrevaluación de nuestro peso. En efecto, un dólar por debajo de la paridad de 16 pesos luce poco favorable para exportar, al tiempo que incentiva las importaciones. Visto hacia adelante, este problema podría intensificarse atento a que en los meses venideros ingresarán dólares provenientes de las exportaciones de materias primas.

 

Por otra parte, cabe señalar que los dólares que ingresan cubren gastos corrientes. En resumen no fondean una mejora del perfil productivo.

 

En el plano fiscal vemos que los números de enero dan cuenta de un incremento del déficit financiero con relación a igual mes del año pasado (fue de 5.556 millones de pesos, en tanto que en enero 2016 fue de 2.197 millones de pesos). Esto ocurrió en medio de un incremento de los ingresos ayudado por el blanqueo, superior al incremento del gasto.

 

¿Entonces, qué produjo el incremento del déficit financiero?

Mayores pagos en concepto de intereses. El aumento de la deuda operado en el 2016 tiene una enorme responsabilidad en este suceso.

 

Indudablemente si el déficit continúa aumentando la deuda correrá igual suerte, con su impacto negativo en cuanto al incremento de los intereses. Como vemos esto huele a círculo vicioso.

 

¿Y la actividad económica?

Con más señales de parálisis que de reactivación. El estimador mensual de actividad económica muestra un ligero repunte en el último trimestre de 2016 con respecto al inmediato anterior. Si lo comparamos contra igual período de 2015 muestra una retracción. La reactivación debería venir una vez más por el lado del consumo. Esta posibilidad luce difícil a la luz de los incrementos salariales posibles y a la evolución del cuadro tarifario.

 

Perdonalos Keynes.  No saben lo que dicen.

por Juan Carlos Latrichano

22 feb 2017

 

 

Algunos economistas ortodoxos insisten acerca de errores de Keynes, que hemos incorporado y que por ende, nos llevan a equivocarnos en el diseño de la política económica.  Parten del supuesto de que siempre y en todo lugar la inflación fue, es y será un fenómeno atribuible exclusivamente al exceso de emisión monetaria. Desde luego sostienen que este exceso es provocado por el déficit fiscal.  Esta idea los conduce a explicar la razón por la que aun cuando el tipo de cambio baje, los precios lejos de retroceder aumentan.

 

Si todo esto es así, indudablemente la receta que proponen es reducir el déficit para eliminar la emisión monetaria que este produce.

 

¿Cómo se logra para ellos este objetivo?

Bajando el gasto público.  No hablan de subir impuestos, atento a la enorme presión tributaria que tenemos en la actualidad.

 

¿Qué pasaría si aplicamos esta receta en medio del actual atraso cambiario?

La recesión aumentaría exponencialmente.  Ello porque la reducción tanto del gasto corriente como el correspondiente a la inversión pública impondrían una merma en el consumo.

 

¿Y entonces, qué?

Deberíamos intentar por el lado de un incremento de la producción motivado por un incremento de las exportaciones y el turismo receptivo.  Luego correspondería hacer subir el gasto (si leyó bien: digo hacer subir el gasto) en una proporción menor a la suba de la recaudación fiscal.

 

¿Y cómo logramos subir las exportaciones y demás objetivos conexos con el actual atraso cambiario?

Discontinuando el endeudamiento externo.  Este provoca ingreso de divisas que planchan el tipo de cambio.  Para ello deberíamos volver a la estrategia de endeudamiento interno.  Endeudamiento cuya tasa debería ir bajando en la medida que no discontinuemos esta aplicación.

 

¿Y la inflación?

Podríamos tener un control de la emisión monetaria dado el menor ingreso de dólares. A su vez, el aumento de producción incrementa la oferta de bienes ayudando a estabilizar precios.

 

Perspectivas económicas para el año en curso

por Juan Carlos Latrichano

25 ene 2017

 

 

En el presente año deberíamos tener un cambio de tendencia en la marcha de la producción. Si no se producen alteraciones podríamos salir de la actual situación recesiva.

 

En primer lugar, debemos tener en cuenta que este año se compara contra uno anterior de bajo desempeño. Por lo tanto la chance de obtener crecimiento es mayor. Por otro lado, existen un conjunto de elementos que pueden ayudar a dar el envión necesario. Entre los más destacados tenemos:

 

1.La menor incidencia del Impuesto a las Ganancias en los trabajadores alcanzados por la cuarta categoría.

2.La posibilidad de que el salario real crezca.

3.La puesta en marcha de la obra pública.

 

Al mismo tiempo debemos tener en cuenta que existen elementos que pueden reducir o aún anular la posibilidad de reactivación. Algunos de ellos son los siguientes:

 

1.La suba de precios de los insumos energéticos, que pueden licuar el aumento del ingreso de bolsillo generado por la baja del Impuesto a  las Ganancias.

2.Ajustes fiscales apuntados a reducir el déficit.

3.Endurecimiento de la política monetaria ante reapariciones de escenarios inflacionarios.

4.La falta de una política cambiaria que expanda las exportaciones y desaliente importaciones y el turismo emisivo.

 

Las condiciones para el crecimiento están dadas. Desde luego, hace falta un plan general que priorice precisamente el crecimiento, fijando una estrategia para atenuar los riesgos que amenazan con su abortamiento.

 

El ADN de la Macrieconomía

por Juan Carlos Latrichano

09 feb 2017

 

 

El término lo tomé de un escrito reciente de Mario Rapoport.

 

La Macrieconomía parte de la idea de que el déficit fiscal se debe financiar esencialmente con fondos externos.

 

Atento a que el tamaño del déficit es enorme vemos que la deuda en dólares crece en forma significativa. Al mismo tiempo el ingreso de dólares incrementa su oferta, razón por la que el tipo de cambio tiende a bajar.

 

Aparece una vez más el atraso cambiario. Esta vez, acompañado por la eliminación de los controles de importación y por la liberalización del mercado cambiario.

 

Todo esto conlleva a una contracción de las exportaciones y a un incremento de las importaciones. Esto último sucede al menor atisbo de crecimiento. Por ello, uno de los motores del crecimiento, el proveniente del sector externo, está parado.

 

A su vez, el ingreso de dólares financieros expande la emisión monetaria. Para eliminar las consecuencias inflacionarias que tal emisión provocaría, el BCRA emite letras a cambio de circulante.

 

Todo esto hace que el Central tenga pérdidas. Ello porque las divisas que va acumulando no incrementan su valor mientras que las letras pagan jugosos intereses.

 

Finalmente, como la actividad está planchada, la recaudación crece por debajo del gasto. Esto hace que el déficit fiscal se mantenga y, dada la estrategia señalada, sigue creciendo la deuda externa.

 

¿Hasta cuándo?

 

Hasta que una nueva crisis diga basta.

 

Balance preliminar 2016

por Juan Carlos Latrichano

11 ene 2017

 

 

El balance del Banco Central al cierre del 31 de diciembre de 2016, aunque sujeto a ajustes, permite obtener algunas conclusiones acerca de la dinámica de la economía del año pasado.

 

Comencemos por describir el modelo implementado el año pasado por el nuevo Gobierno. El mismo discontinuó el esquema de desendeudamiento externo del Gobierno anterior pasando a un sistema basado en el endeudamiento externo. Ello puedo resumirse en los siguientes pasos:

 

El impacto económico del mecanismo descripto se refleja en un quebranto para el BCRA. Ello porque el ingreso de dólares virtualmente congela el tipo de cambio. Por tal razón las reservas prácticamente no devengan ganancias mientras que la contrapartida, es decir las LEBACS, devengan intereses. Cabe acotar que comparadas con el saldo al 31 de diciembre de 2015 las reservas crecieron al cierre de 2016 por un valor de 282.085 millones de pesos mientras que las LEBACS crecieron por un valor de 281.533 millones de pesos.

 

¿Cómo incidió esto en el Patrimonio Neto del BCRA?

 

Lo redujo en 42.724 millones de pesos (la baja fue del 23% del patrimonio neto correspondiente al 31 de diciembre de 2015).

 

Se advierte que de continuar esta tendencia existe una alta probabilidad de que se produzca la evaporación del patrimonio neto del BCRA en un par de años.

 

¿Cuál sería el mecanismo alternativo que evite este riesgo?

 

En primer lugar discontinuar la estrategia basada en el endeudamiento externo apelando al endeudamiento interno de carácter público (fondos provenientes del BCRA, ANSES y Banco Nación). Luego y como consecuencia de la emisión del BCRA para asistir financieramente al déficit, sin que ingresen divisas, se produce un ascenso del tipo de cambio. Esto permite generar ganancias por devaluación al tiempo que si este corrimiento ocurre en medio de un pacto de precios se produce una mejora de la balanza comercial. Dicha mejora ocurre porque se incrementan exportaciones y se reducen importaciones. Todo esto impacta positivamente en la economía. Finalmente la mejora de la economía hace crecer la recaudación impositiva en términos reales. Esto permite alcanzar el objetivo ligado a la reducción del déficit fiscal si el gasto público crece en una proporción menor.

 

Esta estrategia alternativa u otra que permita superar el escollo señalado ameritan una profunda reflexión a realizar a lo largo y ancho de nuestro país.