Las medidas propuestas no tienen en cuenta
el problema principal
por Juan Carlos Latrichano
11 nov 2017
Las medidas apuntan a mejorar la situación fiscal, laboral y previsional intentando, en líneas generales, incrementar la rentabilidad empresarial y la caja del fisco.
Si enumeramos las medidas propuestas, vemos que las mismas intentan modificar las políticas fiscales, laborales y previsionales. Frente a todo esto, cabe formularse la siguiente pregunta:
¿Cuál es uno de los problemas económicos principales de nuestro país?
Indudablemente el flojo desempeño de nuestro comercio exterior. En efecto, la balanza comercial de los primeros 9 meses del presente año arroja un déficit de 5.200 millones. Ello se produce debido a que el tipo de cambio está atrasado. Quizás algunos analistas consideren que el problema principal es el déficit fiscal que luce también alto. Al respecto, debemos tener en cuenta que el enorme déficit de la balanza comercial incide en el déficit fiscal especialmente por el aumento de importaciones de bienes de consumo que reemplazan producción local, con el correlato de merma en la recaudación fiscal. Otro tanto ocurre con las exportaciones, que crecen muy poco o directamente no crecen.
¿Cuál es el motivo principal por el que el desempeño del comercio exterior es tan flojo?
El atraso cambiario se lleva todos los premios. Si tomamos en cuenta la evolución del tipo de cambio multilateral real, que mide el tipo de cambio con relación a terceros países con los que operamos, ponderado en función de la dimensión del comercio exterior que tenemos con cada uno de ellos, vemos que el indicador respectivo se aproxima al valor existente en tiempos de la convertibilidad.
Cabe destacar que en esa etapa (1990-1997), el crecimiento económico venía acompañado por déficits de la balanza comercial que a la sazón produjeron el enorme endeudamiento externo. En el presente año, el crecimiento que se observa en la actividad económica se asocia al enorme déficit de 5.200 millones de dólares ya mencionado.
Lo curioso es que el tipo de cambio no aparece en el paquete de medidas anunciadas por el Gobierno.
La estrategia utilizada por el Gobierno para mejorar la competitividad vía la disminución de costos internos luce, cuanto menos, de bajo alcance.
Atraso cambiario. Impacto en la economía
por Juan Carlos Latrichano
01 nov 2017
Partimos de la idea de que existe atraso cambiario toda vez que la economía crece con balanza comercial negativa. Obviamente, cuanto más amplio sea el saldo negativo mayor es el atraso cambiario. Por el contrario, si la economía crece con saldo positivo de la balanza comercial estamos en presencia de un tipo de cambio adecuado.
El mecanismo que utilizamos para medir la evolución del tipo de cambio concierne al Tipo de cambio multilateral real que publica el BCRA. Cabe señalar que los cálculos de este índice se vienen haciendo desde el año 1997.
El cuadro siguiente muestra los promedios para cada año:
Año Índice
1997 083.9
1998 082.1
1999 073.9
2000 073.1
2001 069.8
2002 169.4
2003 153.0
2004 160.2
2005 163.3
2006 167.4
2007 162.2
2008 147.3
2009 145.3
2010 131.5
2011 122.9
2012 105.1
2013 101.1
2014 106.3
2015 082.9
2016 094.3
2017 sep. 088.4
Fuente: BCRA con cálculos propios
Vemos que en el período 1997 a 2001, correspondiente a la llamada Convertibilidad, el tipo de cambio era inferior a 100. En dicho período, solo se alcanzaba superávit de la balanza comercial con caídas del PBI (ejemplo: años 1999, 2000 y 2001). Por el contrario, en la etapa 2003/2011, donde el índice supera con creces el valor de 100, tenemos crecimiento de la economía con superávit de la balanza comercial. Finalmente, observamos que en lo que va del año 2017 (promedio de los nueve primeros meses) el índice se acerca peligrosamente a los valores de convertibilidad. Por lo tanto advertimos que existe un fuerte atraso cambiario.
En los primeros 9 meses del presente año observamos que a la par del crecimiento de la economía (se estima un crecimiento del 2.5%) se produjo un saldo negativo de la balanza comercial de 5.200 millones de dólares. De continuar las cosas así, tendremos un déficit del orden de los 6.000 millones de dólares, que pasaría a ser el más alto de la historia de nuestro país.
Desde luego la solución a aplicar debería consistir en un aumento del tipo de cambio nominal acompañado por un pacto de precios y salarios, llevado a cabo por un Consejo Económico y Social.
Otras causas que provocan la situación descripta son la apertura de la economía y la unificación cambiaria. En atención a esto último, debería moderarse la apertura y revisar la estrategia de tipo de cambio único.
Competitividad y presión tributaria
por Juan Carlos Latrichano
12 oct 2017
La mayoría de los analistas económicos suelen decir que nuestro país es más caro debido a la presión impositiva. Debemos tener en cuenta que un error de concepto no se convierte en algo correcto con el solo hecho de que se lo repita en forma reiterada.
En primer lugar, corresponde señalar que si bien la mayor presión impositiva incrementa el precio de los productos no es menos cierto que el gasto público puede reducirlo. Por ejemplo, pensemos que los subsidios a la energía que se asignan a las industrias disminuyen los costos de producción. Al mismo tiempo, si la mayor presión impositiva se produce por un incremento de derechos de exportación de bienes primarios, ello abarata el precio de los insumos de la industria.
¿Cómo podemos medir razonablemente el impacto de la presión tributaria en lo atinente a la competitividad?
A modo de ejemplo, tomamos dos etapas:
1. Etapa comprendida entre 1990 y 2001, con una presión impositiva promedio aproximada de 20%.
2. Etapa comprendida entre 2003 y 2015, con una presión impositiva promedio aproximada de 30%.
Si tomamos por competitividad los precios de nuestros productos comparados con los de otros países, tomando como ejemplo la relación con Brasil, vemos que en la primera etapa nuestro país era más caro. En la segunda más barato. Creo que esto resultó claramente perceptible para todo argentino que solía comprar bienes en el vecino país.
¿Cómo se reflejó esto en los números de la balanza comercial?
En la primera etapa, el crecimiento del PBI vino inexorablemente acompañado por déficit de la balanza comercial. En cambio, en la segunda, el crecimiento se dio en la mayoría de los años con superávit de la balanza comercial. Más allá del impacto que produjo la política comercial debemos tener en cuenta el mayor valor del tipo de cambio real de la segunda etapa.
En consecuencia, tiene mayor incidencia el tipo de cambio comparado con la presión impositiva.
Ni Ubaldini ni Duhalde;
el único culpable fue, es y será el modelo
por Juan Carlos Latrichano
22 oct 2017
¿Qué causas fueron las que dieron origen a la hiperinflación de 1989 y a la mega devaluación de 2001? La respuesta a estos interrogantes suele ser errónea, aún cuando quienes respondan sean expertos en temas económicos.
Cuando nos interrogamos acerca de la hiperinflación de 1989 solemos escuchar que una de las causas fueron los paros que Ubaldini le hizo al Dr. Alfonsín, entonces Presidente de la Nación. Este simplismo de análisis omite que la raíz del problema estuvo en una expansión sideral de circulante. Para dar una idea de esto, vale tener en cuenta que la variación del saldo de la cuenta Circulación monetaria entre el 31 de diciembre de 1989 y el 31 de diciembre de 1988 fue de 2,5 billones de australes; representativo de un 4.528% de crecimiento porcentual.
Imagine usted, amigo lector, qué hubiese sucedido el año pasado si en lugar de crecer un 31,5%, el circulante lo hubiese hecho en un 4.528%. Acertó. Hubiésemos tenido una inflación superior al 41%, del orden aproximado del 4000%.
¿Qué fue lo que produjo tamaño descalabro?
El imaginario popular y no pocos expertos, lo atribuyen al déficit fiscal. Tal idea, omite que dicho déficit fue apenas de 7.346.000 australes, cifra insignificante si se la compara con la emisión de de 2,5 billones de australes.
¿Y entonces, cuál fue la causa?
El crecimiento exponencial de la cuenta Regulación Monetaria. El saldo de la misma creció entre el 31 de diciembre de 1989 y el 31 de diciembre de 1988, 2,4 billones de australes. Cabe destacar que su saldo estaba conformado por intereses compensatorios que el BCRA le pagaba a los bancos por la parte indisponible de los certificados de depósitos a plazo fijo.
Este saldo estaba activado en el balance del BCRA, más allá de que era una pérdida irrecuperable. El BCRA activaba Regulación monetaria y su contrapartida era Circulante, cuenta del pasivo. Como vemos, la variación de circulante (2,5 billones) era casi igual a la de la cuenta regulación monetaria (2,4 billones).
¿Por qué se produjo tamaña expansión?
Por los intereses crecientes de los certificados de depósitos. Eso que llaman interés compuesto, que hace que una tasa efectiva sea mayor que una tasa nominal. Esto fue una herencia del Gobierno militar, no advertida por el Gobierno radical. Creo que, además, no advertida por quienes se ocupan de analizar la causa de nuestros grandes males. Entonces, aunque Ubaldini no hubiese hecho un solo paro, la bomba explotaba igual.
En otro orden de cosas, cuando nos interrogamos acerca de las causas de la mega devaluación, se le suele imputar responsabilidad al Dr. Duhalde, quien hablaba de cambiar el modelo y finalmente planteó la salida del tipo de cambio fijo. Frente a esto, nos preguntamos:
¿Podía continuar un modelo con tipo de cambio fijo, con el que se producían rojos crónicos de la balanza comercial, excepción de un manejo recesivo agudo e intolerable socialmente?
La respuesta la dio el FMI cuando decidió interrumpir la ayuda financiera a nuestro país.
Comparando los valores de la deuda pública del 31 de diciembre de 2002 con los correspondientes al 31 de diciembre de 2001, vemos que la misma creció por un valor superior a los 300.000 millones de pesos.
¿Qué produjo este incremento?
El imaginario popular y no pocos analistas económicos dirán que fue el déficit fiscal. Sin embargo, el mismo fue de 2.700 millones de pesos en el año 2002. Cifra sensiblemente menor a los 300.000 millones de pesos representativos del crecimiento de la deuda pública.
¿Quién nos prestó la diferencia?
Nadie. No olvidemos que estábamos en default. El crecimiento obedece a que la deuda estaba mayoritariamente suscripta en dólares y creció en pesos tras la devaluación.
Cabe recordar que en los años previos a la crisis de 2001, el modelo promovía el endeudamiento externo. Algo parecido ocurre en la actualidad, en la que las Lebacs crecen exponencialmente agravando el resultado económico del BCRA.
Las viejas nuevas inconsistencias
por Juan Carlos Latrichano
02 oct 2017
Tal como dice Cadícamo en ese tangazo que es Por la vuelta, la historia vuelve a repetirse. El fracaso luce inevitable, pese a que muchos piensen que esta vez es distinto.
Han reaparecido con todo su esplendor los tan temidos déficits gemelos. El fiscal, no solo nos acompañó estos últimos años, sino que a ello se agrega que viene creciendo en forma incesante. El déficit de la balanza comercial reaparece este año, después de que el año pasado cerráramos con superávit.
¿Por qué razón crece el déficit fiscal pese a la baja del gasto en subsidios?
Básicamente, porque los intereses vienen creciendo por encima de la baja del gasto. Ello es provocado por el aumento de la deuda pública y especialmente por la forma de endeudamiento.
En efecto, en la gestión del Gobierno anterior se utilizaba el endeudamiento interno, financiado en parte por la emisión del BCRA con costo cero. Si bien el exceso monetario era secado con la emisión de Lebacs (letras del BCRA) con costo de intereses, estos eran compensados por la suba gradual del dólar. Por lo tanto en el balance del BCRA aparecían como ahora los costos de los intereses, pero estos eran compensados por las ganancias por devaluación provenientes de las tenencias de reservas.
Téngase presente que a diferencia de la situación actual, el dólar subía más debido a que no ingresaban como ahora dólares financieros, obtenidos para financiar el déficit fiscal. El exceso de dólares financieros, en algunas ocasiones, hace bajar peligrosamente el precio del dólar.
¿Por qué razón reaparece el déficit de la balanza comercial?
Porque la economía comenzó a crecer. El año pasado hubo superávit debido a la caída del PBI. Debemos tener presente que cuando la economía crece se produce un incremento de las importaciones, no acompañado por un crecimiento proporcional de las exportaciones. A su vez el retraso cambiario complica aún más la situación.
¿Estos dos déficits son peligrosos?
En el mediano plazo, sí. El riesgo mayor surge por la necesidad de financiarnos en dólares. Especialmente, si se interrumpe la provisión externa. Allí no queda otra que el ajuste clásico. La recesión.
¿Cómo se supera esta inconsistencia?
Volviendo al crédito en pesos con tasa barata y en algunos casos con tasa cero. Ello permite reducir el déficit fiscal. A su vez, para atacar el externo es necesario el deslizamiento cambiario, evitando su traslado desmesurado a precios, con medidas proteccionistas apuntadas a reducir las importaciones.



