La pareja indestructible. Deuda y crisis

por Juan Carlos Latrichano

22 sep 2017

 

 

Son una pareja informal. No se casan por registro civil ni por iglesia. Pero te dejan un hijo macho.

 

Existen evidencias acerca de la relación que existe entre la aparición de una crisis económica y el exceso de endeudamiento. En efecto, la experiencia de nuestro país señala que cada vez que la tasa de endeudamiento, entendida como el cociente entre la deuda pública y el PBI, supera explícita o implícitamente el cien por ciento se produce la crisis.

 

Cabe destacar que hablamos en términos implícitos toda vez que el tipo de cambio presenta un atraso considerable y la deuda mayoritariamente está expresada en moneda extranjera. En ese caso el nivel de endeudamiento antes de la devaluación luce bajo y luego crece en forma sensible. Ello ocurrió en el año 2001, cuando una deuda de 40 dólares equivalía a 40 pesos con la cotización de un dólar un peso. Luego, si el PBI era 100 pesos la deuda representaba el 40%. Con la devaluación de fines de 2001, el dólar se acercó a los 4 pesos. Desde luego la deuda de 40 dólares pasó a valer 160 pesos en tanto que el PBI que estaba en pesos siguió en su valor de 100.

 

¿Qué pasó con el nivel de endeudamiento?

Pasó de ser del 40% al 160%. Como vemos, ese valor superó el nivel prudencial del cien por ciento y se desencadenó la crisis de fines de 2001.

 

En resumen, la deuda puede provocar una crisis si se producen algunas de las siguientes condiciones:

 

1. La misma supera el 100% del PBI.

2. La misma se halla por debajo de ese porcentaje gracias a un tipo de cambio atrasado. Cuando se corrige el atraso el porcentaje se sincera. Dicho sinceramiento la ubica por encima del 100%.

3. La misma se halla por debajo del porcentaje del 100% pero se interrumpe la provisión de fondos externos debido a una conmoción mundial o a otras causas.

 

En todos los casos, el país se ve obligado a iniciar un sendero de ajuste. El dolor forma parte de ese recorrido.

 

La analogía de la canilla y el tanque

por Juan Carlos Latrichano

12 sep 2017

 

 

Imaginemos una canilla que vierte un litro de agua por hora en un tanque que tiene una capacidad de 100 litros. Si la canilla está abierta, nos preguntamos:

 

¿Cuántas horas tarda en llenarse el tanque?

Una respuesta rápida nos diría que se llena en 100 horas. Esta respuesta es correcta en tanto y en cuanto el tanque este vacío. Si no es así, el tiempo de llenado depende de la cantidad de líquido que tenga el tanque. Por ejemplo: si el tanque tiene una carga de 50 litros, su llenado demanda 50 horas.

 

¿Qué tiene que ver esto con la economía?

Para lo que intento explicar, la canilla representa al déficit fiscal y el tanque, a la deuda pública.  Muchas veces se  compara la intensidad del déficit fiscal tomando dos o más años. Por ejemplo, se suele hablar de la peligrosidad que presenta el déficit actual debido a que alcanza un valor aproximado del 7% del PBI y que este valor lo coloca como uno de los más altos de la historia de nuestro país. Siendo esto así, nos preguntamos:

 

¿Por qué no se produce una crisis similar a la de 2001?

La explicación parte de la carga inicial del tanque. En efecto, la deuda pública actual es aproximadamente un tercio de la de 2001. Es decir que en dicho año, pese a que el chorro de la canilla era menor que el actual, el  tanque se llenaba más rápido. Finalmente, cabe una pregunta a modo de cierre:

 

¿Qué significa el tanque lleno en términos económicos?

Significa el valor máximo que puede crecer la deuda. Más allá de ese máximo, sobreviene la crisis.

 

En resumen, no es la intensidad del chorro sino el llenado del tanque. No es el tamaño del déficit, sino la intensidad de la deuda.

 

Del déficit fiscal y otros demonios

por Juan Carlos Latrichano

23 ago 2017

 

 

En la historia económica de nuestro país quizás nada ha sido tan demonizado como el déficit fiscal. ¿Tiene tanta responsabilidad en la ocurrencia de nuestras desgracias?

 

Entre los intelectuales existe un consenso generalizado acerca de la responsabilidad que le cabe al déficit fiscal a la hora de determinar las causas de nuestras crisis. Se suele señalar que la mayoría de nuestras desgracias financieras han tenido su origen en un déficit fiscal que excedía el 5% del PBI.

 

En cuanto al origen del déficit fiscal, generalmente se lo atribuye al tamaño del gasto, sueldos de empleados públicos en particular, que aún con una enorme presión impositiva desborda la recaudación.

 

Frente a estas aseveraciones, cabe formularse las siguientes preguntas:

¿El origen de nuestras crisis se relaciona con el déficit fiscal?

¿Los sueldos son la causa principal del déficit?

¿Cuál fue el detonante de la última crisis ocurrida en el año 2001?

 

Con respecto a la primera pregunta, debemos señalar que el tamaño del déficit no fue el origen de nuestras crisis. Por ejemplo, en la última, la iniciada en el año 2001, la tasa de déficit con relación al PBI era menor al 2%.

 

En cuanto a la segunda pregunta, debemos apuntar que la mayoría de los analistas omite el impacto que los intereses tienen en el tamaño del déficit fiscal. El cuadro que se presenta en este informe da cuenta del mismo, observando que en los últimos años forman aproximadamente un 40% del déficit.

 

Finalmente, debemos señalar que en la última crisis el detonante fue el tamaño potencial  de la deuda. Esto motivó la interrupción de los préstamos externos provocando la enorme devaluación. Esta a su vez exponenció su valor, dado que la deuda mayoritariamente estaba contraída en dólares. En consecuencia, fue el tipo de endeudamiento, deuda en moneda extranjera y no el déficit, la causa de la crisis.

 

El cuadro que se vuelca a continuación, muestra la situación correspondiente al período 2005/2016:

 

Déficit fiscal financiero y PBI a valores corrientes (en millones de pesos)

Año          Déficit          Intereses          PBI          %          % Int. s/PBI

2005         9379          10247          582538          1,61          1,76

2006       11616          11548          715904          1,62          1,61

2007         9247          16467          896980          1,03          1,84

2008       14654          17896         1149646          1,27          1,56

2009        -7138          24416        1247929          -0,57         1,96

2010         3035          22103        1661721           0,18          1,33

2011       -30663         35583        2179024          -1,41          1,63

2012       -55564         51189        2637914          -2,11          1,94

2013       -64477         41998        3348308          -1,93          1,25

2014      -109719        71429        4579086           -2,40         1,56

2015      -303760      120839        5854014           -5,19         2,06

2016      -474785      185363        8055988           -5,89         2,30

Fuente: Secretaría de Hacienda e INDEC con cálculos propios.

 

Si bien como dijimos el tamaño del déficit no explica la presencia de crisis (2015 y 2016 presentan una tasa superior al 5%), no es menos cierto que de continuar con este desempeño este nivel de déficit incrementará la deuda. Y como si todo esto fuera poco, el país está contrayendo deuda en moneda extranjera.

 

La situación externa tiende a agravarse

por Juan Carlos Latrichano

02 sep 2017

 

 

Una mirada sobre los últimos números alertan acerca de la necesidad de corregir el rumbo económico.

 

El saldo de la cuenta corriente del balance de pagos correspondiente al último trimestre informado (primer trimestre de 2017), da cuenta de un gradual empeoramiento de los números externos (es el trimestre de mayor déficit comparado con los cuatro trimestres de 2015 y con los cuatro trimestres de 2016).

 

Si tenemos en cuenta el desempeño del año 2015, vemos que con excepción del primer trimestre  los restantes muestran un crecimiento del PBI, en tanto que el saldo de la cuenta corriente luce con un déficit más alto que el correspondiente a los respectivos trimestres de 2016. Siguiendo con el análisis del ciclo de parada-arranque, vemos que el mejor desempeño externo de 2016 obedece a la recesión. En efecto, el PBI, con excepción del primer trimestre, en los restantes se redujo

 

¿Qué está produciendo el empeoramiento del primer trimestre de 2017?

Indudablemente una política comercial más abierta en medio de un proteccionismo internacional (ej: ver política actual de Estados Unidos). A esto le debemos sumar el impulso, aunque aún pequeño, de la economía. El cuadro siguiente ilustra sobre este tema:

 

Trimestre                Variación PBI           Cuenta Corriente

                              respecto a igual       Balance de Pagos

                              trimestre anterior    en millones de u$s

 

2015 Primero          0,0                         -5.270

2015 Segundo         3,9                        -2.533

2015 Tercero           3,8                        -4.242

2015 Cuarto            2,6                        -5.125

2016 Primero          0,6                         -4.927

2016 Segundo         -3,7                       -2.780

2016 Tercero           -3,7                       -2.629

2016 Cuarto            -1,9                       -4.566

2017 Primero          0,3                         -6.871

Fuente: INDEC

 

Si el crecimiento de la economía se mantiene, veremos un incremento del déficit del balance de pagos. Esto impactará en el crecimiento de la deuda. Si es así, toda corrección que tienda a eliminar esta evolución será bien vista.

 

El dólar que vos matáis goza de buena salud

por Juan Carlos Latrichano

11 ago 2017

 

 

El dólar es como esos equipos de futbol aguerridos, a los que no debes dar por muertos aun cuando resten pocos minutos para terminar el partido.

 

En un informe del 16 de marzo del corriente, en el que reflexionaba acerca de si se estaba agotando el patrimonio del BCRA, al final del mismo formulaba el siguiente interrogante: ¿Es sostenible la continuidad del deterioro  en el mediano plazo?

 

La respuesta al mismo, era la siguiente: todo parece indicar que no. En algún momento no muy lejano el Gobierno debería discontinuar la actual política.

 

Cabe destacar que el patrimonio del BCRA venía deteriorándose en forma continua porque esencialmente el pasivo crecía por la tasa de interés, mientras que el activo compuesto en parte por divisas estaba estancado, porque el dólar lucía cuasi fijo. A ese paso, indudablemente en pocos meses más el patrimonio del BCRA se evaporaba.

 

La discontinuidad no se hizo esperar. El presidente del BCRA anunció que tenía previsto duplicar las reservas en los próximos años, dando indicios claros de que iba a alentar la demanda de dólares. Si bien la reacción se hizo esperar, al tiempo empezó a producirse una devaluación persistente del peso. A todo esto, se le sumó la situación política derivada de las elecciones, dándose inicios a una cierta aceleración de la tasa de devaluación. Al respecto, el Gobierno consideró, entre otras cosas, lo siguiente:

 

1.Que la suba del dólar no afectaba el desempeño de la inflación.

2.Que con la tasa de interés alcanzaba para evitar que el dólar trepe en forma desmedida.

 

Claramente, la historia señala que salvo pocas excepciones, la suba del dólar impacta en los precios internos. Y así sucedió esta vez.

 

En cuanto al freno que puede imponer la tasa de interés hemos visto que es un elemento necesario pero no suficiente.

 

¿Qué se hizo en consecuencia?

El Banco Central salió a vender dólares para frenar su suba. Desde luego esta medida resultó efectiva.

 

¿Qué pasó con el patrimonio del Banco Central?

Se discontinuó la pérdida permanente e incluso se logró incrementar el patrimonio. Esto último hizo que si bien no se recuperó todo lo perdido, hubo una recuperación parcial.

 

Resta ponderar el impacto que la devaluación ha de tener en el desempeño del comercio exterior. Si bien es prematuro hablar de esto, no es menos cierto que en la medida que no se corrija el ritmo de precios, la misma podría ser poco efectiva.