por ND’ - 20 jun 2019
Tiene lógica pensar en la continuidad de un modelo…
…cuando este ha dado sus frutos. Por eso el Barcelona, por ejemplo, eligió a Tito Vilanova, ayudante de Pep Guardiola como su sucesor. Si la idea es lograr una continuidad en el estilo de juego y en la forma de trabajo, parece una decisión acertada. Se dice que igual mentalidad reina en River: llegado el momento en que Gallardo no sea más el técnico de la Banda, no son pocos los que pretenden que Biscay quede a cargo del timón: conoce el rumbo, estuvo en las tormentas y en cada inicio de viaje. Esto es fútbol, nada garantiza nada, ni resultados, ni rendimientos. Pero sería lo que podríamos llamar una apuesta con fundamentos.
Sobre los mismos preceptos podríamos decir entonces que si el ayudante de un ciclo desastroso toma la posta dejada por la cabeza del grupo, los resultados pueden llegar a ser los mismos. ¿Es sorpresa acaso los desajustes que suceden en el primer equipo nacional? Destino incierto, mensajes confusos, malos manejos entre jugadores y cuerpo técnico, pésimos resultados, peor rendimiento. Scaloni fue parte de un cuerpo técnico al que todas las evaluaciones le dieron mal y así y todo se las arregló para heredar el cargo. No sólo su falta de experiencia le juega en contra, sino también que tiene sobre sus hombros un proceso fallido.
Locura es pretender resultados diferentes haciendo siempre lo mismo, dicen por allí. Si bien esto es fútbol y cualquier cosa puede pasar, no estaría mal decir que, en este caso, los argentinos estamos locos.
por ND’ - 03 jun 2019
Amigo lector: olvídese por un momento de la burocracia futbolera. Olvídese de periodistas a los gritos, de titulares de diarios grandilocuentes. Olvídese de números, fechas y tribunales. Olvídese de frustraciones diarias, de medallas ajenas. Olvídese de muchas de esas cosas que nos hicieron creer que eran parte del “orgullo de ser argentino”, cuando en realidad eran los cimientos de aquello que nos haría daño.
Amigo lector, recuerde en cambio, si es que puede, la primera vez que pateó una pelota, la primera vez que vio a un hijo o a un sobrino patear una pelota. Recuerde el caño ese que se morfó en el patio del colegio, por el que lo cargaron un año seguido. O la vez aquella en que vio una pelota desfilar lentamente hacia al arco, que lo mantuvo en suspenso hasta que finalmente besó el palo y entró, y ahí sí, el festejo alocado. Abrace esa sensación que tuvo la semana pasada, cuando iba con el auto por la autopista y vio al costado del camino un par de canchitas y se dijo “cómo me gustaría estar jugando”.
Cuando separe lo fundamental de lo accesorio –y más aún, de lo superfluo-, cuando recuerde por qué le gustaba tanto este juego, cuando consiga olvidarse de los que día a día le gritan cosas al oído por el sólo interés que tienen en ello y recuerde que hay una magia especial encerrada en una pelota de fútbol, ese va a ser el momento en que entienda que todo esto es una ilusión que creamos para hacernos un poco más felices. Sólo en ese momento va a añorar el baile que le pegó Riquelme a los madrileños sin pensar en una pelea de vestuario que no le interesa a nadie, va a gozar con el River de Gallardo sin compararlo con ningún héroe del pasado, va a disfrutar del Independiente campéon de la Sudamericana o del Racing del Chacho según su gusto personal y no según lo que un orgullo impostado le dice. En ese momento va a sentarse a mirar al Tigre de Gorosito sin necesidad de pensar que si el promedio o el descenso directo, que si la Conmbol dice esto o la AFA.
Sólo cuando separe lo genuino de lo artificial va a poder disfrutar de esta ilusión de niños que tenemos llamada fútbol.
por ND’ - 31 mar 2019
Racing es el justo ganador del torneo…
…de fútbol argentino. Casi de punta a punta, fue un líder que casi no pasó zozobras. Por momentos, muy ofensivo. Por momentos, cauteloso. Pero cuando hubo que dar la talla, la dio. Si es un equipo grande el que pelea contra un equipo chico, sólo sus propios hinchas quieren verlo exitoso, son ellos contra el resto del país, que hincha por el más débil. Eso terminó siendo poco frente a un equipo al que su entrenador le pidió “huevos”, no para que pegara, sino para que jugara, incluso hasta cuando él erraba decisiones. Un equipo que tuvo muchos puntos altos, de arco a arco. Que tiene un capitán como pocos equipos en el fútbol nuestro. El Racing al que se le reclamó más –en todo sentido- en su actuación continental, es el mismo que, una fecha antes del final, se coronó merecidamente campeón del torneo doméstico.
Defensa y Justicia desplegó, a lo largo…
…del torneo, el fútbol más disfrutable al ojo de muchos de los espectadores imparciales. Con el arco de enfrente como obsesión, con la pelota al piso, con mucha gente en ataque. Y con triunfos, algunos épicos. La historia dirá que quizá le faltó nafta para llegar a esa final dada por el fixture frente al ahora campeón en su cancha. También, para el que quiera recordarlo, dirá que le pegó un baile memorable a Boca y que ese partido lo perdió. Será valorado por aquellos que disfrutan ver fútbol más allá de las camisetas, y rápidamente olvidado por los que sólo tienen presente a los campeones que marcan los puntos. Cualquiera sea el caso, son muchos los que recordarán –y no sólo en Varela- al equipo de Beccacece.
Los chicos del Sub-17 llegan…
…al clásico con Brasil con la obligación de ganar por tres goles si quieren seguir en carrera. El último gol, el de la clasificación, llega a segundos del final. Termina el partido y hay una breve explosión de alegría, en la cancha y en el banco. No en el técnico, que tiene ese gesto sereno que lo caracteriza. Y eso se traduce en la actitud que toman los jugadores, casi al instante. Una, dos, tres postales de un pibe con la camiseta de argentina consolando a otro con la verdeamarella. Otro que le grita a sus compañeros el famoso y cada vez menos frecuente “vamos a saludar”. Más allá de un 3 a 0 que podría no haber llegado y que pronto va sumarse a un libro infinito de resultados, ese parece ser el primer gran logro de Pablo César Aimar.
por ND’ - 08 abr 2019
Los promedios te mandan al descenso aunque…
…nunca hayas sido de los peores cuatro de ninguna de las competencias en las que participaste. La Superliga todavía es un torneo injusto, donde te puede tocar viajar por todo el país o casi no salir de tu barrio. En ese contexto, los promedios son una injusticia más. El negocio está armado alrededor del deporte, pero ahora hay más del primero que del segundo. La deportividad tiene que ver con que todos empecemos desde el mismo lugar, con las mismas posibilidades. Como en un partido de fútbol, en el que son once contra once, en la misma cancha, con la misma pelota. De ninguna manera un equipo tiene más cambios que el otro o la equivalencia es “vos tenés que convertir tres goles por cada gol del equipo rival”. Por eso, hasta que no sea un torneo de dieciocho, veinte o veintidós equipos, ida y vuelta, en el que el equipo que suma más puntos gana y los tres últimos descienden, va a ser un torneo lisa y llanamente injusto.
Terminó la Superliga del fútbol argentino y…
…Racing fue un justo campeón. Defensa y Justicia se quedó sin nafta para ver esa final que todos deseábamos. Tigre fue el mejor equipo para ver los últimos siete partidos, valiente para jugar. Banfield tiene un muy buen plan y una buena ejecución, pero es una incógnita si puede terminar de darle forma. Lo de Vélez es similar, pero exacerbado y con la incógnita despejada: empezó para pelear el descenso y de la mano de Heinze formó un equipo con personalidad, identidad y éxito: zafó de la lucha de abajo y se clasificó en un puesto de lujo para la Copa de la Superliga, siendo un orgullo para sus hinchas, que pide que el ciclo continúe. El tiempo dirá.
por ND’ - 11 mar 2019
Racing va perdiendo en Santa Fé y la cosa…
…no pinta bien. Colón parece estar jugando una final y no se la hace nada fácil. Más allá de los análisis futboleros hechos y por hacerse, al ver el segundo tiempo los hinchas pueden tener algo por seguro: los jugadores quieren salir campeones tanto como ellos. Y lo que es mejor: tienen el coraje para hacerlo.
El partido entre Boca y San Lorenzo está…
…definido hace rato, incluso más allá de lo que diga el score. Los de Boedo no pueden con sus limitaciones; a los de la ribera hoy les alcanza, una vez más, con la jerarquía individual de sus jugadores. Cuando sucede la jugada de Monetti, el relator se encarga una y otra vez de remarcar que es “una jugada que va a dar que hablar”. ¿Es así? No suma nada al análisis del partido, no tiene ninguna incidencia en el resultado. Hasta dónde, me pregunto, llega esta sobreactuada pasión a la hora del relato y del periodismo, a confundir al hincha y su genuino sentimiento.
En el mismo partido del párrafo anterior…
…con las cosas sentenciadas, Buffarini tira una rabona en tres cuartos de cancha, para intentar un centro que tendrá pocas consecuencias a favor. El centro es pobrísimo; la actitud, deplorable. Porque por más que después pida perdón y diga que suele tirar centros de rabona, con el partido tres a cero, un rival rendido y con un jugador menos, lo único que se puede pretender con una jugada así es ganar los aplausos que todavía no se pudieron conseguir con el rendimiento propio partido tras partido. Si a eso se le suma que lo hace frente a la camiseta que le permitió ver su mejor forma –estado que no tiene hace rato- y conseguir sus mejores resultados, es directamente inaceptable.
Apostilla 1: Buffarini dice que a él le molestaría si un rival hace lo que él hizo, y que él no es el tipo de persona que tiene esas actitudes. Habrá que creerle y confiar en que sólo fue un error.
Apostilla 2: la ovación de los hinchas de Boca la tomaremos como una cuestión del folclore y de bancar al propio ante el tumulto que se armó después. De ninguna manera lo va a proteger al jugador si no encadena algunas buenas actuaciones haciendo lo que en verdad sabe hacer.


