El nuevo plan

por Juan Carlos Latrichano

03 sep 2018

 

El nuevo plan no parece consistente. Resumiendo las políticas que se van a adoptar para mejorar el resultado fiscal, tenemos dos principales:

1. Baja del gasto público

2. Incremento de ingresos públicos

Respecto del primer punto, vemos que la reducción de Ministerios va en esa dirección. Luego, la caída del salario real de empleados públicos, profesores universitarios, maestros, etc. completa este objetivo.

En cuanto al segundo punto, tenemos la reinstalación de las retenciones a las exportaciones.

Más allá de que eventualmente se pueda alcanzar la pauta de reducción del déficit primario, no es menos cierto que el déficit financiero (que incluye los intereses) difícilmente retrocederá. El volumen de la deuda incide en este mal resultado.

A su vez, analizando el impacto de las retenciones a la exportación, vemos que puede ayudar, aunque en una mínima parte, a evitar el traslado integral de la última devaluación a precios. Al respecto, pienso que el traslado final va a ser de un 20%. La devaluación fue mayor.

En cuanto al impacto de las retenciones en la política comercial, se observa que sucesivas devaluaciones irán licuando la incidencia de las mismas, atento  a que mayoritariamente son fijas (4 pesos por dólar para el campo y servicos; y 3 pesos por dólar en productos industriales). Presumo que los exportadores, en la medida de sus posibilidades, retacearán la liquidación de divisas para provocar subas de su precio y con ello reducir el impacto porcentual de las retenciones.

Finalmente, cabe esperar que las subas de precios gatillen reacomodamientos salariales. Luego, para que el freno no sea brusco, el Gobierno emite dinero y gran parte de la misma va al dólar, y… vuelta a empezar. Para colmo el FMI impide que el BCRA actúe.

Frente a todo esto no queda otra que armar un Consejo Económico y Social. Allí prioritariamente se debería acordar una devaluación con retenciones de verdad. Las retenciones de plástico son desaconsejables.

La política económica actual es un flan

por Juan Carlos Latrichano

30 ago 2018

 

Los pasos que se dan en el desarrollo de la actual política económica se pueden detallar del siguiente modo:

 

a)Se produce una suba del tipo de cambio debido a que los operadores del mercado cambian pesos por dólares.

b)La suba del tipo de cambio incide en la suba de precios, particularmente por la dolarización de las tarifas energéticas y del combustible. Estas subas, a su vez, inician una espiral inflacionaria.

c)Ante la suba de precios, las autoridades del Banco Central se ven obligadas a emitir dinero en una proporción similar. De no hacerlo, la economía sufriría una recesión enorme.

d)Con los nuevos pesos emitidos y con una balanza comercial negativa, los operadores del mercado vuelven a comprar dólares.

e)El ciclo perverso se desarrolla ininterrumpidamente.

Para que el incendio no sea tan agudo, las autoridades económicas intentan frenar parte del efecto inflacionario mediante el retraso salarial.

 

¿Cuál sería una política alternativa?

Una devaluación compensada consistente en aplicar impuestos a la exportación de alimentos.

Mientras tanto y hasta que ello no se haga, sigamos bailando en el Titanic.

 

Últimas imágenes del stop and go

por Juan Carlos Latrichano

31 jul 2018

 

Los datos publicados por el INDEC relativos a la balanza comercial de junio del presente año, dan cuenta de una reducción del déficit con respecto a igual mes del año pasado. Los medios hegemónicos mayoritariamente atribuyen esta mejora a la devaluación del peso. Sin embargo, se observa que tanto las importaciones como las exportaciones presentan bajas, aunque estas últimas en un porcentaje menor que las importaciones.

 

¿Estamos en presencia de una reacción asimétrica?

Quizás en una parte pequeña sea así. Pero el fundamento central tiene que ver con la caída de la actividad económica, atento a que ella actúa directamente bajando la demanda de bienes importados.

Cabe aclarar que en el mes anterior, en mayo, la caída de la actividad fue del 5,8% y se estima que junio presenta una situación similar. Claramente el ciclo de parada-arranque (stop and go) muestra que está más vivo que nunca.

En medio de todo esto, debemos remarcar que el déficit de la balanza comercial del primer semestre del año, duplica al correspondiente a igual período del año pasado e iguala al proyectado por el Gobierno para todo el 2018.

A su vez, la devaluación de los últimos meses se va licuando a medida que la misma se traslada gradualmente a precios.

Urge modificar el programa en curso si se quiere evitar la profundización de la crisis actual. Debemos tener en cuenta algo que aunque elemental, a veces se olvida: la misma película tiene el mismo final.

Devaluar, perjudicar, agravar

por Juan Carlos Latrichano

23 ago 2018

 

En los primeros siete meses del año, el peso ha sufrido una brutal devaluación. El impacto se sintió intensamente en la evolución de los precios. En dicho período, según cálculos del INDEC, la inflación superó el 19%.

 

¿Hubo perjudicados?

Indudablemente, sí. Ellos fueron principalmente los trabajadores y los jubilados. Sus remuneraciones se actualizaron en general muy por debajo de la evolución de los precios.

 

¿Y esto sirvió para mejorar la balanza comercial?

Para nada. Al contrario, la situación se agravó. Si observamos el desempeño de la balanza comercial de julio de este año tenemos que:

a) El déficit aumentó con relación a igual mes del año pasado.

b) Las importaciones aumentaron pese a la devaluación y a la caída de la producción.

 

Al mismo tiempo, el déficit de la balanza correspondiente a los primeros 7 meses del presente año aumentó un 74,5%, en comparación con igual período del año pasado.

 

¿Por qué se produjeron estas anomalías?

O por mala praxis o por intensiones inconfesables.

 

¿A quiénes benefició esta política?

Principalmente, a los fugadores de divisas.

 

Finalmente, cabe reflexionar sobre un viejo principio filosófico: si algo se hace mal, saldrá mal.

 

El ciclo de arranque-parada

agravado por la “enfermedad holandesa”

por Juan Carlos Latrichano

04 jul 2018

 

El ciclo de arranque-parada se evidenció el año pasado y en los primeros meses de este año. En efecto, el crecimiento del PBI, aunque magro, potenció las importaciones, lo que redundó en rojos significativos y crecientes de la balanza comercial.  Desde luego, estos desempeños produjeron a su vez saldos negativos de la cuenta corriente del balance de pagos.

¿Cómo se resuelve este problema en el modo clásico?

Frenando la economía. La brutal suba de la tasa de interés y el aumento de los encajes bancarios me eximen de mayores comentarios. Desde luego, esta vía suele aplicarse cuando el mercado deja de financiar el descalce  externo.

Cabe aclarar que el freno paraliza la economía y esto resulta funcional al objetivo de reducir importaciones y mejorar el desempeño de la balanza comercial.

Todo esto sucede complementado con la llamada “enfermedad holandesa”. Ella ocurre cuando se establece una política de tipo de cambio único, que fija la paridad en un valor adecuado para cereales y oleaginosas e inadecuado para los productos provenientes de las economías regionales y para los bienes industriales.

Normas laxas como las que permiten ingresar las divisas de las exportaciones en un plazo de hasta 10 años, agravan aún más el panorama sombrío.

El costado fiscal añade más preocupaciones. En efecto, la suba del precio del dólar incrementa los intereses de la deuda contraída en moneda extranjera. Esto hace que el ahorro producido por la reducción del gasto se esfume. Bajo estos supuestos, luce incumplible la meta de reducción del déficit fiscal fijada por el Gobierno.

En medio de todo esto, existe la probabilidad de que el apretón monetario resulte estéril en cuanto al logro de los resultados externos. En efecto, si miramos el desempeño del índice del  tipo de cambio multilateral real, vemos que tras un pico de 115 alcanzado el día 29 de junio se produjo un descenso a 110 al cierre del día 3 de julio. El freno aplicado al tipo nominal y la inflación actuaron en tal sentido.

Si no se corrige el tren de juego, nuevas convulsiones sucederán a esta pequeña calma.