por Juan Carlos Latrichano – 03 oct 2019
En primer lugar, debemos tomar en cuenta las reservas de libre disponibilidad. Al respecto, las mismas suman alrededor de 12.000 millones de dólares. Considerando que se debe pagar un vencimiento de 6.000 millones de dólares, las mismas quedan reducidas a la mitad. Dado este panorama y las salidas diarias que se van produciendo, cabe interpretar que se llega muy justo al 27 de octubre. Para colmo, existen riesgos de que las salidas se amplíen a medida que nos acerquemos a la fecha de las elecciones.
Frente a todo esto, subyace una duda aún más profunda relativa al modo en que se llega al 10 de diciembre, fecha del cambio de Gobierno. Al respecto, surge la posibilidad de utilizar 7.000 millones de dólares que forman parte de las reservas no disponibles provenientes del Fondo Monetario Internacional, previo acuerdo. También se podría obtener parte del swap chino que es equivalente a 20.000 millones de dólares, y que previa negociación se podría utilizar.
Como vemos, la situación es muy delicada. Quizás haga falta más firmeza para que ingresen los dólares pendientes de operaciones de exportación y deba reducirse el límite de 10.000 dólares mensuales que las personas pueden adquirir.
Todo esto, extremando los controles. Si no, el caos estará a la vuelta de la esquina.
por Juan Carlos Latrichano – 27 sep 2019
Al final se confirmó lo que la mayoría sospechaba. El FMI no entrega por el momento, el monto de 5.400 millones de dólares. El Gobierno vuelve de Estados Unidos con las manos vacías. Indudablemente, esta decisión apunta a por lo menos dos objetivos:
a) Entregar dicho monto al Gobierno que resulte electo en los comicios del 27 de octubre.
b) Evitar que el actual Gobierno despilfarre el monto señalado, especialmente mediante fuga de capitales.
El primer punto perseguiría que el Presidente que resulte electo concurra a reunirse con el FMI, ligando la entrega o no de los fondos pendientes al resultado de la negociación.
El segundo punto persigue que el actual Gobierno extreme los controles cambiarios.
Al respecto, se conoció que algunas personas habrían sobrepasado el límite de 10.000 dólares mensuales. Lamentablemente, mi sospecha relativa a la laxitud de controles existentes tuvo asidero. Esta gestión los desarmó. Ajustar esto para reducir la salida de divisas e intensificar la entrada (se volvió a crear en el BCRA la Gerencia de Exterior y Cambios) vía control del ingreso por parte de los exportadores en el plazo estipulado por las nuevas normativas, constituye una política que luce más saludable.
Mientras tanto, la nave va. El puerto es el 27 de octubre.
por Juan Carlos Latrichano – 13 sep 2019
La duda central reside en establecer si el nivel actual de reservas más los ingresos provenientes de operaciones, alcanzan para atender la demanda de dólares que se vaya produciendo.
Una duda adicional tiene que ver con la decisión que adoptará el Fondo Monetario Internacional relativo al desembolso pendiente de 5.400 millones de dólares.
Al respecto, debemos apuntar por lo menos dos problemas:
1.Los exportadores señalaron que la pauta de ingreso exigida por la circular del BCRA es compleja de cumplir. Recordemos que se obliga a ingresar los dólares 15 días después de la fecha de embarque.
2.Todo parece indicar que el FMI pospondrá el desembolso para después del 27 de octubre.
Dado lo expuesto, los riesgos de un nuevo cimbronazo son elevados. Quizás, con el correr de los días, el Gobierno deba ajustar el control de cambios.
por Juan Carlos Latrichano – 20 sep 2019
Por el costado libertario no paran de atribuir la causa de la inflación a la baja de la demanda de dinero y al socialismo impuesto por Macri. Vale la pena revisar esta idea, debido no tanto al valor que este punto de vista tiene para analizar lo ocurrido, sino para determinar condicionamientos para el próximo Gobierno. Me refiero a que todo aquello que no salga del todo bien en la próxima gestión, indudablemente será pasible de análogos comentarios. Por lo tanto, pasamos al tratamiento de cada uno de los puntos.
Con relación a la baja de la demanda de dinero, se la suele atribuir al excedente de pesos generado por exceso de emisión monetaria. Sin embargo, desde comienzo de año hasta el 15 de septiembre, no solo no hubo emisión sino que la base monetaria, aunque en una pequeña proporción, disminuyó. No conforme con ello, los libertarios señalan que se debe tomar como base monetaria complementaria al saldo de las Letras de Liquidez (Leliqs). Aún cuando no comparto este criterio, debo decir que sumado ese saldo el crecimiento sería del 19%, mientras que la inflación del período es del 30%. Esta comparación pone en duda esa afirmación que dice: Siempre y en todo lugar, la inflación es un fenómeno monetario.
Parece que a quienes tanto se niegan a reconocer las causas estructurales, les falta ser Gobierno. Allí seguramente se convencerían de que la inflación no es el tema más sencillo a resolver. En cuanto a que Macri es socialista, me parece que la política que lleva a cabo me exime de explicar que es todo lo contrario.
En fin. Si la realidad no se ajusta a ciertos pensamientos, algunos quieren ajustarla a lo que dé lugar. Eso sí: cambiar ideas erróneas, jamás.
por Juan Carlos Latrichano – 08 sep 2019
Todo parece indicar que en la primera semana de aplicación los riesgos principales se acotaron. Más allá de sostener que las mismas se adoptaron en forma muy tardía, ciertamente existen problemas residuales que estarían aconsejando ajustar las marcas, debido a que la hemorragia, si bien disminuyó, no se está produciendo su eliminación total. En tal sentido, la pauta de 10.000 dólares mensuales por persona humana luce muy elevada. Además no se conoce el grado de control que se ejerce para que no se vulnere este tope y debería rodeárselo de controles impositivos. Me refiero a que la posibilidad de compra tenga una autorización de la AFIP, relativa a que la misma guarde proporción con la situación impositiva del comprador.
En cuanto al ingreso de divisas provenientes de exportaciones, correspondería fijarse controles específicos por parte de los bancos, quienes deberían estar obligados a denunciar la falta de cumplimiento de ingreso de divisas conforme a los plazos estipulados. Se estima que hay ingresos pendientes por 15.000 millones de dólares. Además, para aquellas personas que incumplan con los ingresos cabrían establecerse penalidades efectivas; como por ejemplo: intereses, multas, restricciones crediticias, pérdida de autorización para hacer nuevas exportaciones, aplicación de la ley penal cambiaria, etc.
En otro orden de cosas, sería necesario revisar la reprogramación de los pagos de letras, debido a que su aplicación está resintiendo la cadena de pagos. Quizás este momento sea el más indicado.
Tal vez los ajustes faltantes eliminarían los riesgos residuales. Las propuestas van en esa dirección.



