por Juan Carlos Latrichano – 06 abr 2020

 

Hace más de quince días  que vengo sosteniendo que la estrategia aplicada por nuestro país es la más adecuada.  Agregué a esto los cálculos matemáticos que mostraban un crecimiento decreciente del mal.  La evidencia empírica me exime de mayores comentarios.  Si comparamos la evolución del virus con relación a Estados Unidos, se disipan todas las dudas.  Dicho país tiene 7,3 veces más habitantes que nosotros y 210 veces más casos de coronavirus.  Para los que sostienen que en nuestro caso se hacen menos test, debo decir que la muerte en ese país nos supera en 193 veces.  Y la muerte no se puede ocultar como no se puede ocultar el colapso sanitario.  Teléfono para los que siempre desmerecen a nuestro país.  Bueno, si no lo quieren atender no lo hagan.  Sigan pensando que el liberalismo supera al estatismo.  Condenen una vez más a Galileo Galilei, aunque grite eppur si muove.  Sigan pensando que el sol gira alrededor de la tierra. Nadie les cobrará impuesto por la ignorancia.

 

Al comienzo, los eternos detractores ponían el acento en la economía.  Sostenían que los científicos especializados en salud nada sabían de esa disciplina.  Trump eligió priorizar la economía.  El resultado no solo produjo un desastre sanitario.  También un colapso económico.  La evidencia nunca se mostró en forma tan nítida.

 

¿Y los medios masivos de comunicación?

Nada dicen de todo esto.  Quizás porque mayoritariamente son financiados por los grupos de poder.  Para ellos el Estado configura la Democracia Social.  Gran amenaza para su poder irracional.

 

Estamos cerca.  No nos alejemos.

 

 

por Juan Carlos Latrichano – 03 abr 2020

 

Parece una pesadilla pero no lo es.  Es una perversa realidad.  Después de un brutal esfuerzo que estuvo haciendo la población, alrededor de la llamada cuarentena, ocurrió lo que ocurre cuando los que deciden son insensatos criminales: se rompió el aislamiento, debido a la inmensa cantidad de gente que se movió y se moverá  en pos de cobrar su jubilación  o asignación en los bancos.

 

¿Tan difícil era prever esta situación?

Desde luego que no.  A los ejecutivos de los bancos no les da la cabeza para repartir la gente por fracción de tiempo, por ejemplo, en función de la primera letra del apellido.  Son masters en el exterior de cualquier cosa, menos en conurbano.

 

¿Y el presidente del Banco Central?

Si tiene un poquito de dignidad, debiera renunciar.  ¿Motivos?  Por inútil.  ¿Es tan difícil propiciar una circular del Banco Central ordenando a los bancos que organicen los pagos?  Para nada.  Mientras tanto el señor presidente del BCRA sigue echando nafta al fuego.

 

¿Por qué?

Porque no propicia una normativa que les regule a los bancos el modo de otorgar crédito a las PYME para el pago de sueldos.

 

O acabamos con él o él acaba con nosotros.  Señor Presidente de la República, teléfono para usted.

 

 

por Juan Carlos Latrichano – 26 mar 2020

 

Se acerca el vencimiento del plazo de cuarentena impuesto por el Gobierno Nacional.  Esto ocurrirá el próximo martes 31 de marzo.  Al respecto, ya se han alzado voces de todo tipo y color que advierten por los riesgos que supone seguir debilitando una economía que, antes de la pandemia, ya venía atravesando una aguda recesión.  Agregan que prácticamente la mitad del país está paralizada.  La inquietud central reside en preguntar si se podrá resistir más tiempo una situación así.  A ello, añaden preocupaciones fiscales y monetarias.  Estas últimas, desde luego, por sus secuelas inflacionarias.

 

¿Debemos en función de esta preocupación, desechar la decisión de ampliar el plazo de cuarentena?

Entiendo que, con algunas excepciones, la respuesta es no.  Discontinuar la principal vacuna, la de quedarnos en casa, podría ser letal.

 

¿Puede haber una economía robusta en medio de una sociedad enferma y con alta mortalidad?

Desde luego que no.  Por lo tanto, cabe interrogarnos acerca de cómo se equilibra, hacia adelante, la economía.

 

Al respecto pienso que:

1. En el plano productivo, además de permitir ya algunas producciones de insumos imprescindibles, debemos estimar que un mes de paro del 50% de la actividad económica podría compensarse en los meses venideros con horas extraordinarias.  De este modo, quizás podríamos tener, aunque poco significativo, un crecimiento del producto bruto interno este año.

2. En el plano fiscal, la caída de la recaudación de hoy podría cubrirse con un crecimiento de los meses de mayo en adelante.  A su vez, el mayor déficit fiscal primario se cubre con el menor pago de los intereses de la deuda pública, derivado del  casi seguro acuerdo con los acreedores.  En consecuencia, si bien el déficit primario aumenta, el financiero queda prácticamente igual.

3. En el plano monetario, la expansión futura debiera derivar en una maximización de la producción.  De este modo, se acotaría el impacto inflacionario.

 

No nos desesperemos.  Paremos la pelota.

 

 

por Juan Carlos Latrichano – 01 abr 2020

 

Ninguna duda de que primero es la salud.  Nuestros mayores decían: sin salud no hay nada.  Pero muy pero muy cerquita, está la economía. Si se cae la economía la salud es una quimera.  Luego es pertinente que nos preguntemos:

 

¿Trabajadores o empresas?

No querido lector.  No me volví loco.  Me hago cargo de la eterna pelea que está subyacente en la sociedad argentina.  No se advierte que la respuesta correcta es las dos cosas.  No hay trabajadores sin empresas ni empresas sin trabajadores.  Si usted es trabajador escriba la frase anterior y léala a cada rato.  Ídem, si es empresario.

 

Muchas veces el empresario se interroga por qué ha de pagar salario para quien está en cuarentena.  No percibe que esa retribución se convierte en demanda y esto acciona la producción.  Y si la empresa está parada por cuarentena, las que no están paradas venden más y pagan más impuestos que a la sazón financian las ayudas del Estado.  La ayuda del Estado evita quiebras.  Desde luego, los trabajadores se interrogan acerca de la razón de ayudar a las empresas.  Cuando se ayuda a una empresa se ayuda al trabajo.  Dicho esto corresponde satisfacer el primer interrogante.

 

¿Por qué la salud primero?

Porque si descuidamos la salud, colapsa el sistema sanitario; la sociedad entra en pánico y no hay economía que valga.  Si se mantienen las dudas, sigan el cambio de 180 grados que hizo el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump.

 

¿Qué se está haciendo hasta ahora con la economía?

Varias cosas.  Para la empresa, se ha puesto en marcha una línea crediticia al 24% anual.  Esa línea es para pagar salarios.  Parece ser que a partir del miércoles 1 de abril los bancos van a estar abiertos.  Esta es una condición necesaria pero no suficiente.  Esto último, porque el Estado debería hacerse cargo del riesgo crediticio tomando el costo de una aseguradora de créditos.  ¿Por qué?  Porque el banco puede descartar el otorgamiento del crédito si piensa que el cliente no merece el mismo.  El Estado debería establecer pautas, entre ellas, antigüedad de la empresa, antigüedad del personal comprobada con depósito de cargas sociales, etc.

 

Desde luego, son acordes las medidas que apuntan a otorgar subsidio a los trabajadores informales.  Ellos sostienen la demanda.  A este subsidio se suman los monotributistas A y B y las empleadas domésticas aún cuando cobren la asignación universal por hijo.

 

¿Y qué más para las empresas?

Se las ayuda en las cargas sociales y se paga el Repro.  Esto significa que para aquellas empresas que tengan hasta 25 trabajadores, se les paga por cada trabajador un salario mínimo (alrededor de $ 16.000 por trabajador), moratoria impositiva, etc.

 

¿Y para el trabajador?

Indemnización doble, no corte por falta de pago de servicios, congelamiento de alquileres, $ 3000.- para los jubilados que cobran la mínima, eliminación posible del no pago de indemnización por fuerza mayor, etc.

 

¿Y cómo sigue la cosa después del 13 de abril?

Todos nos ponemos la camiseta del Deportivo Empresa.  Propongo compensar las horas caídas con extras gratuitas.  Si el paro fue de un mes, son 20 días por 8 horas, igual a 160 horas extraordinarias sin costo.

 

Si hacemos esto y un poco más, creo que se recupera el tiempo perdido.

 

 

por Juan Carlos Latrichano – 24 mar 2020

 

Ya existe un amplio conocimiento en la población acerca del secuestro y desaparición de personas y demás hechos aberrantes.  Sin embargo, se conoce poco acerca del crimen económico que implicó altas tasas de desocupación y pobreza.  En efecto, el régimen del 76 impuso un monetarismo signado por elevadas tasas de interés que ahogó a la industria local al tiempo que prosperó el negocio financiero.

 

Le llamaron a eso enfoque monetario del balance de pagos.  Esto consistía en compensar el déficit externo, provocado por un tipo de cambio atrasado, con fondos externos provenientes del endeudamiento.  La deuda que dejó Isabel Perón al momento de caer era de 6.500 millones de dólares.  Cuando los militares dejaron el poder era de 43.000 millones.  Es decir, casi 7 veces más.  Decían que el monetarismo reduciría la inflación.  No obstante, durante la gestión militar la inflación acumulada fue del 10.000 por ciento.

 

Fue tan fuerte todo esto que algunos gobiernos posteriores, surgidos de elecciones libres, acuden al endeudamiento perverso.  Lo raro es que quienes apoyan este manejo critican la presión tributaria sin observar que ella resulta funcional al pago de los intereses de la deuda.  Estos últimos crecen incesantemente con esta política económica.