por Juan Carlos Latrichano – 21 feb 2020
El Fondo Monetario Internacional declaró que la deuda pública de nuestro país no es sostenible. Creo que falta publicar un aviso que diga que se busca persona que pueda sostener la deuda. Bromas aparte, el tema parece encaminarse en la dirección correcta. La evaluación del FMI no deja lugar a dudas acerca de que este organismo está dispuesto a estirar los plazos; y que, desde luego, su opinión luce vinculante para el resto de los organismos multilaterales (Club de Paris, Banco Mundial, etc).
Además, aparece un tema no menor: el FMI estaría avalando que se posdate el ajuste fiscal, el que se concretaría recién en 2023. Economistas libertarios… ¡¡¡teléfono!!! Si, ya sé. Ahora ustedes dicen que el FMI es un despilfarrador de recursos…
Así las cosas, resta arreglar con los acreedores privados, representativos de aproximadamente el 35% de la deuda. El FMI estaría proponiendo una quita del 30%: un 15% en efectivo y el otro 15 por estirada de 3 años, lo que afecta el valor presente los bonos en aproximadamente esa magnitud. El partido comienza a jugarse en esa cancha.
En el mientras tanto, en marzo tenemos erogaciones por 700 millones de dólares y en abril por 900 millones, ambos manejables. En cambio, en mayo los vencimientos son por 3.300 millones de dólares.
Cabe destacar que el resto de la deuda pública está contraída con organismos del Estado. Por lo tanto, es manejable.
La nave va...
por Juan Carlos Latrichano – 13 feb 2020
El gigante asiático está atravesando una situación extremadamente difícil. El coronavirus luce como un mal que parece no detenerse. Ya ha causado más de mil muertes.
La mayoría de los países comienzan a paralizar el comercio con China. Esto pone un límite serio al crecimiento mundial. Es muy probable que los pronósticos de este año sufran modificaciones.
En cuanto a nuestro país, esto afecta a una parte importante de nuestras operaciones comerciales externas. Agreguemos a esto alteraciones que inevitablemente se producen en nuestro programa financiero. No olvidemos que China nos concedió un swap de más de 20.000 millones de dólares.
Cabe destacar que este agravamiento se produce en medio de nuestra crisis de deuda. Al respecto, queda inhibida una vía clara de negociación y de utilización de una estrategia alternativa que tenía nuestro país. Otro problema que se adiciona concierne a la imposibilidad de lograr en el corto plazo inversiones chinas.
Esperemos que con el correr de los días el tema se vaya solucionando. Por el bien de China, pero también del mundo y de nuestro país.
por Juan Carlos Latrichano – 31 ene 2020
Cuando caiga el telón del presente mes de enero, estaremos en condiciones de juzgar el primer mes completo de gestión del nuevo Gobierno. El primer punto importante reside en saber el comportamiento que va tomando el nivel general de precios. Al respecto, se han adoptado diversas medidas que apuntan a bajar el ritmo inflacionario. Entre las más relevantes tenemos:
1. Precios cuidados
2. Desdolarización de tarifas energéticas y del combustible
3. Congelamiento de tarifas
4. Modificación de aumentos de los haberes jubilatorios
5. Fijación de aumento de salarios mediante sumas fijas
6. Intento de eliminación de cláusulas gatillo
7. Incremento de derechos de exportación en alimentos
8. Baja sustancial de la tasa de interés
9. Incremento de los controles cambiarios para evitar subas del dólar, especialmente en el mercado oficial
Todo parecería indicar que a pesar del reanimamiento de la demanda de consumo, perceptible especialmente en los centros turísticos nacionales, los precios se moverían en una tasa promedio del 2,5%. De ser esto así y anualizando dicho dato, estaríamos ante una tasa estimada del 35% para el presente año.
Ah, y por ahora falta la puesta en marcha del Consejo Económico y Social, que será implementado por ley.
De cumplirse con el presente pronóstico, enfrentaremos la desesperanza de algunos analistas que presagian corta vida para este tipo de medidas. El desafío está abierto y de lograr los objetivos planteados, el peronismo habrá vencido una inflación que parecía indomable. Sí, esa que mostró al cierre del año pasado una tasa del 55%. Y con algo sumamente extraño al credo liberal: bajar la inflación con mayor expansión monetaria.
por Juan Carlos Latrichano – 07 feb 2020
Por ahora, lo que hubo fueron pinceladas de yodo y rezos. Tras la gira por Europa del Presidente y del Ministro de Economía, se insinúa el acuerdo con los acreedores de la deuda pública. El acuerdo se habría sellado con el Fondo Monetario Internacional y sólo faltaría la aprobación de los Estados Unidos y de dos de los fondos de inversión más fuertes. Se estima que el FMI estirarla el plazo a 10 años, con 3 de gracia; y con los acreedores privados se tomaría un plazo de gracia de 4 años con una quita promedio del 15%. Habría además un plazo para el pago de los intereses.
Todo lo expuesto hasta aquí, haría factible la preparación del presupuesto 2020 (hasta este momento, el país se maneja con el presupuesto del año pasado) y este, junto con el programa monetario, una vez aprobado por el Parlamento, sería la llave final de negociación.
Luego, con el acuerdo de la deuda cerrado y ley mediante, estaríamos en condiciones de iniciar el Consejo Económico y Social. Dicen que el Presidente le volvió a pedir a Roberto Lavagna que se ponga al frente de esta institución. Parece que previo presupuesto acorde a la necesidad de la nueva institución, el Dr. Lavagna aceptaría.
De ser así, en marzo tendríamos el plan definitivo, armonizado con el Consejo Económico y Social. Con todos los actores adentro: Empresarios, Sindicatos, Universidades, Organizaciones Sociales, Entidades de Bien Público y Credos Religiosos.
Y, chau grieta. Hasta nunca.
por Juan Carlos Latrichano – 14 ene 2020
La frase más comúnmente utilizada por los economistas ortodoxos, dice que la inflación siempre y en todo lugar es un fenómeno monetario. Esta aseveración quedó un tanto fuera de foco el año pasado, debido a que la emisión monetaria fue baja y sin embargo la inflación creció a una tasa cercana al 55% anual. Frente a esta realidad, los economistas ortodoxos señalaron que el problema era la baja de la demanda del peso por parte de nuestra gente. En otras palabras, dijeron que los argentinos no creemos en el peso y por eso nos pasamos al dólar. Algunos análisis adicionales planteaban el saldo abundante de las Leliqs (Letras de Liquidez), que presagiaba una hiperinflación. De este último tema no me ocupo, porque a lo largo de todo el año pasado dije que era un riesgo de probabilidad baja, por no decir nula.
Con relación a la demanda de pesos, cabe señalar que corresponde hablar de una merma de la oferta de dólares. La misma reconoce varios orígenes, entre ellos, el tipo de cambio bajo provocado por la depresión que le producen los préstamos en moneda extranjera. Esto hace que las importaciones crezcan y las exportaciones caigan. Por lo tanto, se produce un drenaje de divisas de índole comercial. Luego, a medida que el tipo de cambio bajo lleva un tiempo prolongado, la gente piensa en la posibilidad de una devaluación. Esto hace elevar la demanda de dólares y bajar la de pesos. Aquí se produce un segundo drenaje de divisas, pero esta vez de índole financiero. A la sazón, se produce una suba fuerte del tipo de cambio.
¿Y qué pasa con la inflación?
Se expande, aunque la emisión monetaria sea baja. Se actualizan las tarifas de gas y luz y también el combustible. Se inicia un ajuste fuerte de precios y con él la puja distributiva. Al tiempo, la suba del tipo de cambio queda neutralizada y vuelta a subirlo. Y así sigue por los siglos de los siglos. Salvo que se cambie el paso de baile.



