por Juan Carlos Latrichano – 23 jul 2019

 

No son pocos los analistas económicos que piensan que el Gobierno cometió errores groseros en la política económica.  Si repasamos las medidas adoptadas, vemos que existe un paralelismo con las que condujeron  al país hacia la crisis 2001.

 

Utilizando el juego de las siete similitudes (juego opuesto al de las siete diferencias, que publicaba el diario La Razón), observamos las siguientes:

1.Tipo de cambio único.

2.Eliminación de medidas de administración del comercio exterior.

3.Utilización del camino del endeudamiento externo.

4.Incidencia del FMI en la economía.

5.Destrucción de la industria, entre otras cosas, por la entrada de bienes importados.

6.Eliminación de derechos de exportación diferentes para cada tipo de producto.

7.Libertad cambiaria y librecambismo.

 

Vale recordar el pensamiento de Einstein, relativo a que si hacemos las mismas cosas no podemos esperar distinto resultado.

 

Resta preguntarnos, entonces, cómo se justifica esta política.  Al respecto, debemos tener presente que a los países centrales les sirve, y mucho, nuestro librecambismo.  En efecto, el mismo nos lleva a la dependencia.  De los países centrales, claro.

 

 

por Juan Carlos Latrichano – 18 jul 2019

 

Recientemente, el Gobierno difundió los datos correspondientes al resultado fiscal del mes de junio y al del primer semestre.  Si se mira el resultado primario, el que no incluye los intereses de la deuda pública, estamos ante un éxito indiscutible.  En efecto, en el primer semestre del año se obtuvo un superávit, mientras que en igual período del año pasado el resultado había sido deficitario.  Esto fue celebrado intensamente por los medios oficialistas.  Sin embargo, si analizamos el resultado financiero, el que incluye los intereses, advertimos lo siguiente:

 

a) Ambos semestres presentan déficit.

b) El semestre correspondiente a este año presenta una leve mejora relativa (el déficit pasó de ser del 1,7% del PBI al 1,3%).

 

Cabe destacar que los intereses experimentaron este año una suba del 118,4% comparado con igual período del año pasado.  A su vez, si ampliamos el análisis vemos que la pequeña mejora se explica por el crecimiento del ingreso en concepto de recursos de capital.  Los mismos crecieron un 3.067%.  Cabe mencionar que esos recursos se obtuvieron por la venta de bienes de empresas públicas y por transferencia del Fondo de Sustentabilidad del Anses; este último, para atender los gastos jubilatorios de la Reparación histórica.  Si descontamos estos ingresos extra, tenemos que el tamaño del déficit es similar.

 

Desde luego, esta igualdad se da tras un ajuste de los salarios de los empleados públicos y de los haberes jubilatorios.

 

En resumen, todo el esfuerzo fue para pagar intereses.

 

 

por Juan Carlos Latrichano – 03 jul 2019

 

En primer lugar, debemos señalar que existen diferencias enormes entre estas dos estructuras.  En efecto, mientras el Mercosur es una Unión Aduanera imperfecta, la Unión Europea es un Mercado Común grande.  Tan es así, que una de las diferencias principales radica en que la Unión Europea tiene una moneda común, el euro.

 

La segunda cuestión tiene que ver con el plazo de aplicación.  Una vez aprobado por los parlamentos, se estima que la puesta en marcha efectiva demandará alrededor de diez años.

 

En tercer lugar, debemos tener en cuenta que conforme a lo poco que se conoce de la letra chica del acuerdo, el mismo consiste en una baja gradual de los aranceles de importación que se aplican en cada región.  Ante ello, debemos apuntar las enormes asimetrías productivas que existen entre nuestros países, en particular el nuestro, y los países europeos.

 

Particularmente, debemos señalar que la tasa de interés exhibe una enorme diferencia.  Desde luego, esta situación hace virtualmente imposible que nuestras empresas puedan financiarse con un costo similar al que tienen las empresas europeas.  Otra distorsión enorme ocurre con el costo de la energía.  En nuestro país se ha vuelto prohibitivo para las empresas.  De acuerdo a la información disponible, vemos que en algunos países de Europa la energía es subsidiada por los gobiernos.  Además, suelen complementar esta política con subsidios específicos para el agro con la finalidad de que este sector pueda competir con la producción agropecuaria de nuestras latitudes.

 

Sintetizando este último punto, debemos pensar que la baja de aranceles de importación no debería producirse sin eliminar previamente las asimetrías.  Esto debería complementarse con un tipo de cambio competitivo y con derechos de exportación a la soja, los cereales y la minería.  De este modo, la industria contaría con un subsidio implícito.  A su vez, los productos industriales importados se encarecerían.  Al fin y al cabo, ellos, Europa, subsidian su desventaja comparativa, el agro.  Nuestra desventaja comparativa es la industria.  Por eso debe ser subsidiada.

 

 

por Juan Carlos Latrichano – 09 jul 2019

 

Quienes deciden abrir la economía, dicen perseguir que crezca exponencialmente el comercio exterior.  El proceso de apertura se lleva a cabo unificando el tipo de cambio, eliminando la administración de importaciones y reduciendo al menor nivel posible los aranceles para esas operaciones.  Por el contrario, los acusados de cerrar la economía desdoblan el tipo de cambio (oficial y paralelo), aplican derechos de exportación a los cereales y oleaginosas entre otros productos, administran las importaciones (entre otras aplican la declaración de necesidades anticipadas de importación) y suelen incrementar los aranceles de importación.

 

Los aperturistas apuntan a que aumente el coeficiente de apertura que surge de dividir la suma de exportaciones e importaciones con el Producto Bruto Interno.  Al mismo tiempo, suelen sostener que nuestro cociente es el más bajo del mundo.  Parece que no saben o mienten, dado que esto último no es así.  En efecto, tenemos un valor que duplica al de Brasil y que iguala el promedio de América Latina y el Caribe.

 

¿Cuál es el resultado logrado por los aperturistas de la década del noventa?

El coeficiente de apertura fue extremadamente bajo.  Por ejemplo, en 1997 alcanzó un valor del 23% y en 1998 del 24%.  Cabe mencionar que estos años son de los últimos de la década y el modelo aperturista llevaba ya varios años de aplicación.

 

¿Qué pasó tras la aplicación del llamado modelo cerrado?

Ocurrió todo lo contrario.  El coeficiente de apertura prácticamente se duplicó.  En efecto, en el año 2007 alcanzó un 44,9% y en 2015 un 43,1%.  Si hacemos una encuesta en la intelectualidad nacional, antes de leer este escrito, seguro que el 101% sostendría que en el modelo aperturista el coeficiente crecería.

 

¿Cómo se explica este resultado, obtenido ante una suba de la presión tributaria en la década ganada o perdida, según el lente que se use?

La economía se motoriza mediante una suba significativa del tipo de cambio multilateral real.  Ello sucedió en la llamada etapa de cierre.  Las exportaciones crecieron en forma significativa permitiendo que crezcan las importaciones, aunque en menor proporción.

 

Finalmente, debemos subrayar que en la última etapa del modelo cerrado se deterioró el tipo de cambio multilateral real debido al proceso inflacionario.

 

 

por Juan Carlos Latrichano – 28 jun 2019

 

En estos últimos años la economía retrocedió.  Con la excepción del año 2017, en el que hubo un tenue crecimiento, la economía cayó en los años 2016, 2018 y en la primera parte de este año.  En resumen, cuando este Gobierno culmine su mandato, tendremos una caída de la producción global y, obviamente, de la producción por habitante.

 

Los economistas ortodoxos suelen decir que el país no crece desde el año 2008.  Sin embargo, si tomamos los datos que publica el INDEC, hubo un crecimiento del 15,78% si comparamos el PBI de 2015 con el de 2007.  De modo que el producto bruto por habitante creció aproximadamente a una tasa del 0,50 % anual en dicho período.

 

En consecuencia, debemos tener en cuenta que la falta de crecimiento que experimenta la economía ocurre desde el año 2016 a la fecha, con la sola excepción del año 2017.

 

¿Cuál es el origen de este problema?

Sin lugar a dudas, la inercia inflacionaria acompañada por la menor expansión monetaria.   Ello hace caer la producción (al crecer los precios sin que varíe en igual proporción la moneda, se  cae la producción para mantener la ecuación cuantitativa del dinero).

 

Si no se cambia el actual programa monetario es difícil, por no decir imposible, que la economía arranque.  El panorama luce sombrío.  Con esta situación, el aumento del desempleo se torna inevitable.