El otro modelo

 

Desde el 10 de diciembre se ha puesto en marcha un modelo alternativo al que se utilizó en los últimos 12 años y al que iba a utilizar, de resultar triunfante, el Frente para la Victoria. Con el correr de los meses iremos evaluando sus ventajas e inconvenientes.

Hablamos de un cambio de 180 grados con relación al modelo vigente durante el Gobierno anterior básicamente por las siguientes razones:

a) Se eliminó casi totalmente el cepo cambiario.
b) Se ajustó el tipo de cambio oficial en alrededor de un 40%.
c) Se eliminaron casi en su totalidad las retenciones al agro con excepción del gravamen que se aplica en la exportación de soja que se redujo en un 5%.
d) Se eliminaron las declaraciones juradas anticipadas de importación (DJAI).
e) Se producirá un ajuste de tarifas en los precios de la energía.
f) Se reanudarán los monitoreos del Fondo Monetario Internacional.
g) Elevación de la tasa de interés tras una mayor absorción monetaria.

Algunas de estas medidas, especialmente la devaluación y la baja de retenciones, impactaron e impactarán en los precios (esto último tras el ajuste tarifario a aplicar en febrero). El Gobierno prepara un conjunto de medidas tendientes a atenuar el impacto en la población. Entre las principales tenemos:

a) Baja del IVA en la canasta de alimentos populares.

b) Incremento del mínimo no imponible del impuesto a las ganancias.

c) Mayor alcance de la asignación universal por hijos (se otorgaría a monotributistas).

Todo esto sucede en medio de un escenario internacional complejo en el que se advierte la ralentización de la economía china, el aumento de la tasa de interés por parte de la Reserva Federal de los Estados Unidos y la caída de los precios de las materias primas.

El Gobierno apuesta a una inflación para el año en curso de un 20 a 25%. Para ello intenta poner en marcha una suerte de Consejo Económico y Social integrado por el Estado, empresas y gremios. El interrogante principal pasa por los ajustes salariales que, paritarias mediante, se otorguen.

Más allá de los resultados que en el futuro se alcancen debemos apuntar que a priori se observa una caída del consumo. En tanto el panorama fiscal luce un tanto agravado atento a que las medidas hasta aquí adoptadas amplían los egresos de fondos por encima de los ingresos.

En cuanto al panorama externo debemos tener en cuenta que se inició una lenta recomposición de reservas en divisas. Empero hacia adelante la dinamización de importaciones y los posibles acuerdos con los fondos buitre pueden alterar este buen resultado.

Una vez más nuestro país se encamina a la difícil tarea de comparar los resultados de uno y otro modelo.



 



 

Viernes 27 de noviembre de 2015

La economía que se viene

 

Sin el ánimo de querer interpretar con mucha precisión las medidas que adoptará el próximo Gobierno, el presente es un ejercicio apuntado a detectar qué puede llegar a ocurrir a partir del 10 de diciembre.

En primer lugar pienso que asistiremos a un Gobierno con mayor presencia parlamentaria. Particularmente será importante la labor que desarrollen Massa y su gente en cuanto a la agenda pendiente, especialmente en materia del Impuesto a las Ganancias para la cuarta categoría y a la aplicación del 82% móvil para los jubilados. Resta conocer como operarían los diputados del Frente para la Victoria y los de Cambiemos.

En segundo lugar cabe esperar qué medida se adopte con relación al cepo cambiario. Es probable que se lo elimine con una modificación del tipo de cambio oficial llevando la paridad a un valor cercano a los 15 pesos. Esta medida podría provocar suba de precios pero el Gobierno intentará adoptar de manera urgente medidas fiscales y monetarias que impidan un traslado lineal. Desde luego el modelo cierra con un congelamiento salarial por lo menos para esta primer etapa. De ser esto así resta ver qué actitud tomarán los gremios. Cabe agregar que esta medida podría diferirse en espera de una recomposición previa de reservas.

La medida cambiaria unida a una drástica reducción de las retenciones a la exportación (que en el caso de la soja, se llevaría el primer mes a cero y en el segundo al 15%, para luego volver al 35%) produciría un ingreso importante de dólares. Quizá esta medida resulte inicial y sea la que financie la levantada del cepo.

Desde luego no será la única medida. Se estudia contar con garantía de algunos bancos internacionales para dejarle al juez Griesa. De esta manera se abriría el crédito internacional tras un posible principio de acuerdo con los fondos buitre.

Cabe reflexionar acerca del incremento de la deuda externa. En esta primera fase el tema sería ampliamente manejable atento al muy bajo grado de endeudamiento con el que se cierra el presente año.

En materia fiscal cabe formularse la siguiente pregunta: ¿cómo se financia la baja de retenciones a la exportación y la reducción del impuesto a la cuarta categoría?

Como vemos, esta pregunta excluye el tema del 82% a los jubilados. En este punto se estima que el nuevo Gobierno pedirá un plazo atento a la delicada situación fiscal que emerge tras los ajustes señalados. Con relación a la financiación de los mismos, debemos apuntar los siguientes ítems:

1) Aumento de la recaudación fiscal por mayores exportaciones producidas por el ajuste cambiario y por la baja de retenciones. Desde luego las mayores exportaciones redundarán en una mayor actividad económica.

2) Eliminación de una parte importante de los subsidios a la energía y al transporte.

3) Ahorro de gasto público (ejemplo: pauta publicitaria).

Finalmente cabe esperar una eliminación de las medidas restrictivas a la importación. Empero, esto no traería mayores consecuencias atento al aumento de la paridad cambiaria.



 



 

Viernes 20 de noviembre de 2015

Los dos modelos en pugna

 

Desde la fundación del país hasta aquí alternaron dos modelos económicos. Uno librecambista basado en el endeudamiento y en la inversión extranjera. Otro proteccionista apuntado a limitar endeudamiento e inversión externa.

A la fecha podemos tomar en cuenta dos propuestas alternativas. La primera participa de la idea de eliminar el cepo cambiario y unificar el precio del dólar. Al decir de uno de los economistas que propicia esta idea la paridad se fijaría en un monto cercano a $ 15. Luego más allá de que se diga que los precios están ajustados al valor del dólar paralelo, cabe esperar un aumento de precios del orden del 50%. Para cerrar bien el circuito esta idea se complementa con un congelamiento salarial que permita mejorar la competitividad de las empresas exportadoras. Desde luego se impulsa la eliminación de las trabas a la importación y exportación.

En el orden interno se propicia una baja significativa de los subsidios al transporte, el gas y la luz. Esta medida financiaría la menor retención de impuesto a las ganancias de la cuarta categoría y la eliminación de la mayoría de las retenciones a la exportación.

La otra alternativa en cambio propone las siguientes medidas:

1. Mantenimiento del cepo cambiario durante un plazo determinado.

2. Mantenimiento del dólar oficial en un valor cercano a los $ 10.

3. Mantenimiento de los controles de importación.

4. Mantenimiento de los subsidios al transporte, gas y luz.

Se parte de la idea de incrementar la competitividad externa mediante medidas que apunten a mejorar los costos de producción y transporte. También se intenta abaratar la financiación a las empresas exportadoras.

Con respecto a la situación fiscal debemos señalar que la baja de la recaudación en concepto de menor retención de impuesto a las ganancias y por la baja de derechos de exportación se compensaría del siguiente modo:

1. Por incremento de la recaudación debido al aumento de la producción provocado por un incremento de la inversión externa ( se calcula en 20.000 millones de dólares)

2. Por una suba del gasto inferior al incremento de la recaudación.

Como vemos una de las medidas es inmediata. La otra es gradualista. Esta última luce más practicable.


 



 

Viernes 13 de noviembre de 2015

Inflación cambiaria

 

Insistimos en que el tema de la inflación resulta esencial para el debate del país que queremos; y que, en general, hay consenso acerca de su eliminación. Como ya dijimos, antes que nada corresponde examinar sus causas para hacer un diagnóstico correcto.

La inflación cambiaria se origina por las devaluaciones del peso. La misma, presenta diferencias con la inflación tradicional que surge del exceso de demanda con relación a la oferta de bienes.

¿Qué es lo que origina la devaluación del peso? La necesidad de incrementar las exportaciones y disminuir las importaciones.

¿Cuál es la incidencia de la devaluación en la inflación? Por un lado suben los precios de los productos importados. Por otro lado el exportador encuentra un mejor precio de exportación que lo lleva a reducir bienes que se destinan al mercado externo. Desde luego esto provoca suba de precios internos.

Imaginemos un escenario con las siguientes condiciones:

a. Un país con equilibrio fiscal

b. La demanda de divisas es satisfecha por una oferta adecuada

c. La base monetaria se expande el función del crecimiento económico

d. No existe intervención del Estado en el libre juego de la oferta y demanda de bienes y servicios

e. La balanza comercial está equilibrada

En medio de esta situación se producen una serie de devaluaciones en distintos países particularmente en los que tienen operaciones con el país.

¿Qué debería hacer el Gobierno para que no se deteriore el saldo de la balanza comercial? Indudablemente debería devaluar la moneda local. Con ello se intenta que la devaluación de terceros países no afecte a la balanza comercial.

¿Cómo impacta la devaluación en los precios internos? Como ya se señaló, encarece los precios de los productos importados y hace que los exportadores incrementen la oferta. Esto último hace disminuir la oferta interna y desde luego, se produce un alza de precios.

El proceso descripto en el párrafo anterior es el típico caso de inflación cambiaria. Obsérvese que en el ejemplo citado no se ha producido expansión monetaria ni desequilibrio fiscal. Desde luego para que todo cierre perfecto es necesario que el salario no se modifique.

Como vemos, esto forma parte de un plan de uno de los candidatos presidenciales e indudablemente altera el poder adquisitivo de la clase trabajadora. El otro candidato propone un ajuste gradual, cristalizado a través de medidas compensatorias de carácter fiscal, en el que no se deteriore el poder adquisitivo de los asalariados. De las dos propuestas la última luce aconsejable.


 



 

Viernes 6 de noviembre de 2015

Acerca de la inflación en nuestro país

 

Indudablemente el tema de la inflación resulta esencial para el debate del país que queremos. En general hay consenso acerca de su eliminación.

Para comenzar, corresponde examinar sus causas para hacer un diagnóstico correcto.  Y en primer lugar debemos partir del origen de la inflación en el mundo.

Tras la crisis del año 1929 se fue dejando de lado el sistema de patrón oro basado en un sistema de tipo de cambio fijo pasando a un sistema de tipo de cambio variable.

Si observamos el comportamiento de los precios en los países centrales vemos que durante la primera guerra mundial hubo un proceso inflacionario que culminó con el tratado de paz de 1919. A partir de allí se volvieron a verificar años con inflación baja y en algunos casos con deflación. La excepción la tenemos en Alemania en el año 1923 con una enorme hiperinflación que se corrigió a partir del año 1925.

En las décadas del treinta y cuarenta observamos que la inflación es creciente en la mayoría de los países y que la deflación virtualmente desaparece. Esto tiene que ver con el sistema de tipo de cambio variable, con las políticas expansivas y con el llamado Estado benefactor.

En nuestro país observamos que a partir de la década del cuarenta se inicia un proceso inflacionario que tuvo la particularidad de ser creciente hasta que se aplicó el régimen de convertibilidad. El cuadro siguiente muestra dicha evolución:

Lo curioso reside en ver que en el período 56/72 tras la caída de Perón y con la vigencia del pensamiento de Presbich planteado en su informe “Moneda sana o inflación incontenible” la inflación no solo no descendió sino que por el contrario creció.  Otro tanto ocurre tras el golpe militar del 1976, en el que se aplicó un régimen monetarista apuntado a eliminar la inflación. El resultado fue el mismo, la inflación creció enormemente hasta casi duplicarse.  

En el período 84/ 89 se mantuvo la estrategia monetarista basada en activos indisponibles constituídos por los bancos en el BCRA y se llegó a la hiperinflación de 1989 con una tasa del 3079% para dicho año.

Vino luego el plan Bonex y el régimen de convertibilidad durante el Gobierno del Dr. Menem. Ello significó volver al tipo de cambio fijo que el mundo abandonó tras la crisis de 1929. Se destaca que su sucesor el Dr. De la Rúa mantuvo inalterado dicho régimen.

¿Cuáles fueron los resultados obtenidos?  En materia inflacionaria positivo. Tuvimos una serie de años con inflación baja y algunos de ellos con deflación. En materia de la economía real llegamos a un endeudamiento inmanejable que nos llevó al default.

Indudablemente, el manejo consistente en el control de demanda no resultó apropiado.

 



 

Jueves 5 de noviembre de 2015

Médico malo bueno o bueno malo: el dilema de nuestro tiempo

 

Muchas veces, sin darnos cuenta, solemos optar por un médico de buen carácter pero mal profesional, que por otro mejor pero poco amable.

Hace unos cuantos años mi hija tuvo meningitis. Su pediatra decidió que la internáramos en el hospital Garrahan. Recuerdo que los médicos eran poco comunicativos pero excelentes en su profesión. El resultado fue que mi hija se curó. Al día de hoy me pregunto que hubiera sucedido con médicos más atentos pero no tan buenos profesionales.

En el campo de la política pasa lo mismo. Se suele comparar entre quienes viven de confrontación en confrontación con aquellos que lucen armónicos. A los que confrontan se los hace responsables de la creación de una brecha en la que se percibe la división de las personas, según su aceptación o no de las políticas en boga. Se suele decir que dicha brecha penetra en las familias generando divisiones insalvables.

Cabe señalar que cuando se tocan intereses aparecen irremediablemente las tensiones.  Perón solía decir que para hacer una tortilla había que romper algunos huevos.

Desde luego los grupos afectados por las políticas no se quedan tranquilos. Inician campañas mediáticas tendientes a recuperar privilegios.

¿Cuál es nuestra experiencia reciente?  El Gobierno actual y el del Dr. Menem; podemos incluir dentro de los armónicos al Gobierno del Dr. De la Rua. No cabe duda acerca de que el Gobierno actual creó una brecha enorme. Por el contrario en los gobiernos de Menem y de De la Rúa no existieron tensiones de esa naturaleza.

¿Cuál fue el resultado de estas aplicaciones?

Los gobiernos armónicos llevaron al país impensadamente a la crisis más grande de toda su historia. El Gobierno confrontativo sacó al país de esa crisis y si bien existen muchas cosas que deben ser mejoradas, es un resultado que comparado con el anterior merece ser considerado satisfactorio.

 



 

Miércoles 4 de noviembre de 2015

Las tres mayores crisis económicas de la historia de nuestro país

 

Posiblemente no tengamos coincidencia acerca de cuáles fueron las tres mayores crisis económicas de nuestro país. Trataremos de establecer a priori características que permitan mensurar su impacto y establecer su ordenamiento de acuerdo al daño que produjeron.

Las características más relevantes son, entre otras, las que mostraron los siguientes fenómenos:

a) Volatilidad política.
b) Incremento de la deuda pública a límites elevados.
c) Conflictividad social.
d) Desequilibrio cambiario.
e) Quiebra de empresas.
f) Aumento de la tasa de desempleo.
g) Caída de la actividad económica.
h) Incremento desmesurado de precios.

Tomando como patrón de análisis estas características tenemos que las tres  grandes crisis de nuestra historia fueron:

a) Crisis de 1890
b) Crisis de 1989
c) Crisis de 2001

La crisis de 1890 produjo la renuncia del presidente Juarez Celman y dio lugar a la Revolución del Parque (lucha de los sectores medios representados por el radicalismo para alcanzar la democracia plena). Se adoptaron medidas tendientes a resolver la situación, entre ellas se creó la Caja de Conversión y el Banco Nación. Al mismo tiempo se  incrementaron los aranceles de importación para eliminar los rojos crónicos de la balanza comercial. Cabe destacar que la deuda pública superaba el 100 % del PBI.

La crisis de 1989 produjo la salida anticipada del presidente Alfonsín tras una espiral inflacionaria intolerable (la tasa de inflación de ese año excedió el 4000%). Los saqueos a comercios describían la compleja situación social. La deuda pública superaba el 100% del PBI. El Gobierno del Dr. Menem resolvió la situación tras la aplicación del plan Bonex y la privatización de la mayoría de las empresas estatales.

La crisis de 2001 produjo el alejamiento del presidente De la Rua en medio de movilizaciones sociales. El producto bruto interno caía en forma significativa al tiempo que las tasas de pobreza, indigencia y desempleo alcanzaban récords históricos. La tasa de endeudamiento superaba el 150% del PBI. La devaluación fue inevitable para iniciar un sendero de recuperación.

Como vemos las tres crisis tuvieron más cosas en común de lo que imaginamos.

 



 

Balance de estos últimos doce años

 

Concluido el ciclo político de los gobiernos kirchneristas corresponde hacer un balance minucioso tendiente a determinar los resultados de la gestión.

Tras la salida de la crisis del año 2002 caracterizada por una enorme caída de la actividad económica, aumento del desempleo, endeudamiento elevado, suba de la pobreza e indigencia y volatilidad política debemos señalar que los principales logros fueron los siguientes:

1. Baja del desempleo que estaba en el 24% a un 6,6%.
2. Baja de la tasa de endeudamiento que estaba en un 150% del PBI pasando a ser del 45%. Cabe recordar que la deuda en valores nominales subió pero como el PBI creció en forma superior la tasa que relaciona la deuda con el producto bajó.
3. Cancelación total de la deuda con el Fondo Monetario Internacional. Con ello se puso fin a las llamadas Cartas de Intención que condicionaban la economía de nuestro país.


4. Estatización de los fondos de las AFJP. Con ello se dispuso de fondos que se emplearon para fines productivos, entre ellos créditos a industrias. A su vez se amplió el número de jubilados extendiéndose el beneficio a personas que estaban fuera de todo tipo de cobertura.
5. Crecimiento de la actividad industrial que en 2001 representaba apenas un 15,1% del PBI pasando a representar un 22,3% en el año 2014.
6. Nacionalización de la aerolínea de bandera.
7. Adquisición del 51% del paquete accionario de YPF.
8. Puesta en marcha de las paritarias.
9. Reforma de la Carta Orgánica del BCRA ajustando sus objetivos al desarrollo del país.
10. Mejora de la participación de los asalariados en la distribución del ingreso.
11. Inclusión social a partir de la puesta en marcha de la Asignación Universal por Hijo.
12. Quebrantamiento del llamado Stop and go (ciclo de parada-arranque de la economía) consistente en ahogos provocados por falta de divisas. Ello surgió a partir de que el crecimiento de la economía se produjo con excedentes de la balanza comercial.
13. Achicamiento de la brecha entre nuestro país y terceros países a partir de que crecimos por encima de ellos.
14. Pagos efectivos de la deuda en lugar de interminables refinanciaciones.
15. Reducción fuerte de la deuda externa pasando a representar un13% del PBI.

Indudablemente queda un largo camino por recorrer. De todos modos lo alcanzado es satisfactorio.


 



 

La Señorita Inversión es una dama con gran poder

 

No cabe ningún tipo de duda acerca de la importancia que tiene la inversión para lograr un buen crecimiento económico. Lo que está en discusión es como se la financia y es ahí donde no existe un criterio único.

En general existe un criterio compartido acerca de que una buena tasa de inversión hace posible un crecimiento de la actividad económica. Se parte de la idea de que la misma debe superar el 20 % del PBI. Cuanto más exceda esa marca mayor será el incremento del PBI. En consecuencia cabe formularse la siguiente pregunta: ¿de qué depende que la inversión sea elevada?

Al respecto existen principalmente dos teorías alternativas, a saber:

a) La que sostiene que depende de la inversión extranjera.
b) La que sostiene que depende del ahorro interno  complementado por una expansión del consumo. Todo esto se complementa con la búsqueda de una balanza comercial superavitaria para así poder obtener fondos para atender los vencimientos de la deuda externa.

La primera teoría parte de la idea de que los fondos externos ayudan a la formación de capital. Al mismo tiempo observan que el ingreso de los mismos mejora la caja en moneda extranjera. Este pensamiento pierde de vista el impacto futuro que puede producir una inversión que no mejore exportaciones o que sustituya importaciones. En este caso las utilidades que deban girarse al exterior empeorarán el desempeño del balance de pagos. También debemos pensar que el crecimiento provocado por la inversión extranjera producirá un aumento de la importaciones (estas habitualmente suben cuando crece el PBI). En consecuencia es probable que la balanza comercial sea deficitaria. Esto es lo que ocurrió en la década del noventa.

La segunda teoría parte del modelo de la doble brecha. El mismo sostiene que:
Ahorro  menos Inversión = Exportaciones menos importaciones.
Indudablemente si se desea obtener superávit de la balanza comercial (Exportaciones mayores que Importaciones) el Ahorro deberá ser mayor que la Inversión en una proporción similar.

¿Cómo se logra un ahorro interno acorde a esa necesidad?
Premiando a los que ahorran en pesos con buenas tasas de interés y/o con superávit fiscal. Todo esto debe ser complementado con un programa que expanda el consumo de tal modo que haga que los empresarios tengan expectativas positivas. Con ello la tasa de retorno (tasa de beneficio esperada) será mayor y alentará la formación de inversiones.

¿Existe experiencia contemporánea con relación a estas dos teorías alternativas?

Sí. En el primer caso tenemos la década del noventa donde la inversión fue alta pero financiada mediante déficits crónicos de la balanza comercial. Esto halló su límite cuando la financiación externa se interrumpió.

En el segundo caso tenemos la política llevada a cabo desde el año 2003 hasta el año 2010.  Tuvimos buenas tasas de inversión financiadas con ahorro interno.
Indudablemente, el secreto es recuperar este último sendero.

 



 

Desendeudamiento: ¿Disneylandia o el Castillo del Conde Drácula?

 


Los economistas ortodoxos tienden a relativizar el llamado desendeudamiento. Suelen decir que la deuda nominal creció, omitiendo que la deuda como porcentaje del PBI ha venido descendiendo en forma significativa en los últimos 12 años. Agregan estos economistas que en toda la región somos el peor país porque no tenemos acceso al crédito barato y porque hemos desaprovechado el envión externo de los primeros años de gestión de este Gobierno.

¿Cuándo se refieren a la región omiten a Brasil?  Creo que no. Sin embargo no tenemos nada que envidiarles. Brasil está atravesando una crisis que parece que va a ser más larga que lo previsto.  No cabe duda que cuando profundizamos el análisis vemos ciertas inconsistencias de los planteos críticos.

En unos días más tendremos un nuevo Gobierno. Más concretamente: el 10 de diciembre. A la fecha existen dos visiones alternativas que son:

a) la que parte de la idea de que las reservas están virtualmente desaparecidas y el país se encamina hacia una crisis. Y que a su vez la falta de competitividad exige una fuerte devaluación.

b) la que parte de la idea de que el país está desendeudado observando a su vez una tasa de endeudamiento externo sumamente baja.  Y que la competitividad se recuperaría con medidas fiscales.

El desendeudamiento no es nominal. El mismo se puede observar al comparar la deuda con el PBI. En 2002 era del 150% y ahora es del 45%.

En medio de todo esto la ciudadanía debería estar muy atenta. No sea cosa que ocurra eso que llaman profecía autocumplida.