por Juan Carlos Latrichano – 11 mar 2019
Tras nuevas subas del precio del dólar, el BCRA procedió una vez más a subir la tasa de interés. Si bien ello alcanzó la paz cambiaria, el costo de esta medida es muy alto. En efecto, los daños que produce en la economía real son evidentes. Con el correr de los días se advertirán más cierres de comercios y quiebras de empresas. Al mismo tiempo, los indicadores últimos que publicó el Indec dan cuenta de caídas estrepitosas en la industria y en la construcción.
Si bien la suba del dólar ocurrió en muchos países, debemos considerar que en el nuestro la suba fue mayor. Ello debido a que exhibimos un cuadro de salud precario.
La suba de la tasa persigue que los tenedores de dólares los vendan e inviertan en plazos fijos en pesos. Además, fatalmente dicha suba agudiza la recesión que a su vez hace caer aún más las importaciones. Esto último resulta funcional al objetivo de obtención de superávit de la balanza comercial.
¿Existe algún límite para este tipo de política?
Si. La tolerancia social. En algún punto ella se agota y sus consecuencias son imprevisibles.
¿Cuál es la política alternativa?
Consensuar con las fuerzas políticas, sindicales, empresariales y sociales un plan alternativo. El mismo debería establecer, entre otras cosas, una devaluación que permita alcanzar el éxito de la balanza comercial sin recesión.
por Juan Carlos Latrichano – 25 feb 2019
La balanza comercial del mes de enero de este año arrojó un superávit de 372 millones de dólares. Este resultado se produjo fundamentalmente por la baja de las importaciones. En efecto, en la comparación con enero del año pasado se observa una caída del 26,5% provocada fundamentalmente por la recesión económica. Cabe destacar que las exportaciones también cayeron. Pero en este caso, en menor medida: un 4,7%. Cabe agregar que las exportaciones de manufacturas de origen industrial presentaron una caída interanual del 24,3%.
Con estos resultados a la vista, podemos sacar las siguientes conclusiones:
1.El saldo favorable se obtuvo por caída de la economía dado que cayeron las importaciones y las exportaciones.
2.La devaluación del año pasado quedó virtualmente neutralizada por la suba de precios. Este riesgo fue previsto en informes anteriores.
3.Un rasgo preocupante se observa en el desempeño de la Industria, dado que la misma presenta una enorme caída de las ventas externas.
4.La situación puede agravarse atento a que la quietud de la paridad cambiaria, unida al proceso inflacionario, amplía el deterioro del tipo de cambio real.
Conforme a lo expuesto podemos estimar que la balanza del presente año cerraría con un superávit no mayor a los 4.000 millones de dólares. Desde luego, esta cifra es insuficiente para cubrir los egresos en moneda extranjera. De ser esta estimación correcta, la deuda externa seguirá creciendo en forma preocupante.
Urge aplicar medidas que apunten a mejorar el tipo de cambio real. De lo contrario, el Titanic se hundirá.
por Juan Carlos Latrichano - 15 ene 2019
Trascendió que los funcionarios del Gobierno nacional festejaron la quietud del tipo de cambio y el descenso del ritmo de la inflación. Al respecto, debemos tener en cuenta que el valor nominal del tipo de cambio sin variaciones en medio de una suba, aunque menor, de precios, deteriora el tipo de cambio real. En efecto, el índice que publica el Banco Central relativo al tipo de cambio real multilateral muestra un deterioro del 18,3% operado entre el 1 de octubre de 2018 y el 14 de enero de este año. Además, debemos tener en cuenta que los incrementos de las tarifas provocarán aumentos de precios ahondando aun más el deterioro.
Con este panorama, la posibilidad de lograr una mejora significativa en la balanza comercial es muy baja. A su vez, la obtención de divisas por la vía comercial es imperiosa.
Hasta aquí lo logrado en materia cambiaria e inflacionaria es consecuencia de una enorme recesión. No cabe duda de que esta política luce difícil de ser mantenida en el tiempo.
El Gobierno debería buscar una estrategia más sostenible.
por Juan Carlos Latrichano – 11 feb 2019
Tras los desastrosos registros que está dejando el Gobierno actual, aparecen voces de expertos con pensamiento ortodoxo dejando una carga de críticas basadas en su gradualismo. Agregan que sería necesario disolver el Banco Central. En tal sentido, sostienen que desde su creación en el año 1935, la inflación promedio anual fue superior al 50%.
Obviamente, abogan por una dolarización o algo parecido a la convertibilidad. Al respecto, cabrían las siguientes consideraciones:
1.Si dolarizáramos, reemplazando nuestra moneda por dólares; y si obviamente desaparecerían las reservas, ¿con qué caja el país afrontaría sus actuales compromisos externos?
2.Los plazos fijos en pesos pasarían a ser denominados en dólares. En caso de una corrida, ¿cómo se afrontarían sus pagos?
3.¿Cuál sería la paridad de conversión de pesos a dólares?
4.¿Se aplicaría esa misma paridad para convertir los salarios y demás haberes en dólares?
5.¿Cómo quedaría la competitividad de nuestros productos?
6.¿Cómo se cerraría la brecha fiscal?
Estos y otros interrogantes no se han formulado hasta aquí.
A su vez, si el planteo es una convertibilidad con tipo de cambio fijo, el interrogante es qué hacer cuando terceros países devalúan. Algo que sucedió en los noventa y nos trajo más de un problema.
Debatir esto es central. Creo.
por Juan Carlos Latrichano - 04 ene 2019
Existe un consenso amplio entre los expertos en el tema económico, acerca de que en el año 2020 el riesgo de default es muy alto. Debemos tener en cuenta que ello acarrearía problemas enormes. La política económica actual proyectada hacia adelante no muestra signos superadores de este tema. De ser esto correcto, la estrategia del Gobierno quedaría reducida a la obtención de dólares en el mercado, apuntando a financiar la falta de fondos. Desde luego, si el mercado es reacio el default ocurriría inexorablemente.
¿Cuáles serian sus consecuencias?
Quizás la más preocupante consistiría en el pago con patrimonio nacional (litio, Vaca muerta, etc.). La pérdida de soberanía monetaria acompañaría este infortunio. Queda claro que tanto el ajuste fiscal como externo serán seguramente infructuosos.
¿Qué medidas deberían adoptarse para eliminar el riesgo de default?
Pienso que el único camino es a través de la política cambiaria. Para ello, el BCRA debería comprar dólares para que su precio suba al tiempo que debería discontinuarse la dolarización de las tarifas. Ello, porque la tarifa dolarizada supone traslado del incremento de su precio al resto de los precios de los demás productos.
Esta medida debería complementarse con la aplicación de impuestos a la exportación de alimentos. Así se lograría incrementar exportaciones y reducir importaciones. El aumento del precio de la divisa no acompañado en su totalidad con aumento de los precios supone una suba del tipo de cambio real. Con ello se podrían comenzar a obtener dólares comerciales.
Si no se cambia el rumbo lo antes posible, el mayor sufrimiento será inevitable.



