por Juan Carlos Latrichano – 13 mar 2020

 

La situación  internacional ha variado dramáticamente.  Las condiciones imperantes al inicio del Gobierno del Dr. Alberto Fernández ya no existen.  Además de seguir negociando el tema de la deuda pública, corresponde pensar en una estrategia acorde a esta difícil situación.  A mi modo de ver, la idea de emitir dinero es un camino que puede provocar consecuencias graves.  Considero que debemos tener en cuenta, entre otros, los siguientes puntos:

1. La economía mundial tendrá una caída estimada en un 3% en el presente año.

2. Los vuelos entre países sufrirán enormes disminuciones.

3. Los precios de las materias primas se mantendrán bajos con tendencia a seguir disminuyendo.

4. Uno de nuestros principales compradores de soja, China, atraviesa serios problemas.

5. Nuestros vecinos han devaluado sus monedas.

6. Nuestra economía no arranca.  El motor de las exportaciones no tira con la fuerza necesaria.

7. El turismo receptivo luce muy disminuido.

8. Si bien la balanza comercial arroja saldo positivo, ello sucede por la recesión.  Urge que se obtenga el mismo resultado con crecimiento.

9. Las aplicaciones nuevas generaron  tensiones (ejemplo: elevación de derechos de exportación).

10. A pesar del congelamiento, la inflación cede poco, especialmente el precio de los alimentos.

 

Por todo esto, urge:

1. Poner en marcha el Consejo Económico y Social.  Allí se deben consensuar las principales políticas económicas.  Discutir cargas y compensaciones (ejemplo: el agro sufre aumento de retenciones con congelamiento de tarifas y combustible, al tiempo que baja sustancialmente la tasa de los préstamos).

2. Iniciar un profundo proceso de sustitución de importaciones, otorgando beneficios a aquellas empresas que colaboren con este objetivo.

3. Aplicar controles efectivos tendientes a evitar la economía en negro, especialmente en operaciones de exportación no declaradas o declaradas por montos inferiores.  Se evitarán triangulaciones.

4. Aplicar un control selectivo del crédito que apunte a maximizar el ingreso de divisas y a minimizar su salida.

5. Estudiar los costos de las empresas agropecuarias y energéticas a efectos de regular sus tasas de ganancia.

6. Iniciar inspecciones de AFIP tendientes a detectar maniobras de evasión.

7. Limitar la expansión de moneda a los objetivos de producción.

 

Estas son parte.de las medidas que estimo ultranecesarias.  El cambio de paso de baile, urge.

 

 

por Juan Carlos Latrichano – 08 mar 2020

 

Nos acercamos a cumplir los primeros 100 días del nuevo Gobierno.  La luna de miel está  por terminar.  Si bien se pueden exhibir algunos buenos resultados, no es menos cierto que aún  perduran algunos males que parecían simples de erradicar.  Uno de ellos es la inflación.  El mismo Presidente pegó el grito en el cielo en una reunión  de empresarios.  Sin embargo, debemos tener en cuenta que una inflación del 54%, como la que tuvimos el año pasado, no se erradica de la noche a la mañana.

 

Ahora vienen los hinchas del deportivo No va a andar, a decirnos que el congelamiento fracasará.  La madre de las batallas será hacer un análisis minucioso de los costos y utilidades empresarias (el año pasado Metrogas ganó 1.218 millones de pesos).  Ídem con el análisis de la renta del Campo en general y, en especial, cómo incide en ese sector la enorme baja de la tasa de interés.

 

Otro de los males es la economía que no sale de la recesión.  Debemos tener en cuenta que el coronavirus seguramente está afectando dos motores imprescindibles: las exportaciones y el turismo receptivo.  Urge dinamizar el proceso de sustitución de importaciones a efectos de que el impulso del consumo no haga crisis por el lado de la balanza comercial.

 

Adicionalmente, deberá hacerse una campaña explicando los alcances de este nuevo problema y la necesidad de suprimir consumos de bienes sofisticados provenientes del exterior.  El violento cambio de paradigma sucede en medio de la negociación por la deuda, que a la fecha luce incierta.

 

O apretamos las marcas o deberemos llorar un fracaso.  Fuerza y convicción.

 

 

por Juan Carlos Latrichano – 21 feb 2020

 

El Fondo Monetario Internacional declaró que la deuda pública de nuestro país no es sostenible.  Creo que falta publicar un aviso que diga que se busca persona que pueda sostener la deuda.  Bromas aparte, el tema parece encaminarse en la dirección correcta.  La evaluación del FMI no deja lugar a dudas acerca de que este organismo está dispuesto a estirar los plazos; y que, desde luego, su opinión luce vinculante para el resto de los organismos multilaterales (Club de Paris, Banco Mundial, etc).

 

Además, aparece un tema no menor: el FMI estaría avalando que se posdate el ajuste fiscal, el que se concretaría recién en 2023.  Economistas libertarios… ¡¡¡teléfono!!!  Si, ya sé.  Ahora ustedes dicen que el FMI es un despilfarrador de recursos…

 

Así las cosas, resta arreglar con los acreedores privados, representativos de aproximadamente el 35% de la deuda.  El FMI estaría proponiendo una quita del 30%: un 15% en efectivo y el otro 15 por estirada de 3 años, lo que afecta el valor presente los bonos en aproximadamente esa magnitud.  El partido comienza a jugarse en esa cancha.

 

En el mientras tanto, en marzo tenemos erogaciones por 700 millones de dólares y en abril por 900 millones, ambos manejables.  En cambio, en mayo los vencimientos son por 3.300 millones de dólares.

 

Cabe destacar que el resto de la deuda pública está contraída con organismos del Estado.  Por lo tanto, es manejable.

 

La nave va...

 

 

por Juan Carlos Latrichano – 27 feb 2020

 

Hay dos elementos centrales que deben considerarse a la hora de elaborar un plan económico.  Uno concierne a lo financiero y el otro a la solvencia.  Si aplicamos esto para el caso de la deuda pública, lo financiero persigue que el programa de pagos esté distribuido en el tiempo y que le permita al país afrontar los vencimientos sin sofocones.  La situación actual presenta vencimientos muy concentrados imposibles de afrontar.  Este es uno de los temas que el Gobierno está intentando renegociar con los acreedores.

 

El otro elemento, la solvencia, analizado también para el caso de la deuda pública, apunta a dos cosas.  Una, a la proporción que tiene la deuda con respecto al producto; y la otra, su evolución en el tiempo.  Cuando la deuda se acerca al 100% del producto, luce preocupante.  Y si además su evolución muestra una tendencia a incrementar ese porcentaje, es más preocupante aún.  La situación actual presenta una tasa cercana al 100% con tendencia a incrementarse debido a que la tasa de interés excede holgadamente a la tasa de crecimiento del Producto.  Desde luego, el resultado fiscal no compensa esa diferencia.

 

Atento a estas consideraciones, la otra parte de la renegociación con los acreedores apunta a una quita, para bajar el porcentaje; y a una baja de la tasa de interés, compatible con el objetivo de que el nivel de endeudamiento vaya bajando.

 

Todo lo demás es cháchara.

 

 

por Juan Carlos Latrichano – 13 feb 2020

 

El gigante asiático está atravesando una situación extremadamente difícil.  El coronavirus luce como un mal que parece no detenerse.  Ya ha causado más de mil muertes.

 

La mayoría de los países comienzan a paralizar el comercio con China.  Esto pone un límite serio al crecimiento mundial.  Es muy probable que los pronósticos de este año sufran modificaciones.

 

En cuanto a nuestro país, esto afecta a una parte importante de nuestras operaciones comerciales externas.  Agreguemos a esto alteraciones que inevitablemente se producen en nuestro programa financiero.  No olvidemos que China nos concedió un swap de más de 20.000 millones de dólares.

 

Cabe destacar que este agravamiento se produce en medio de nuestra crisis de deuda.  Al respecto, queda inhibida una vía clara de negociación y de utilización de una estrategia alternativa que tenía nuestro país.  Otro problema que se adiciona concierne a la imposibilidad de lograr en el corto plazo inversiones chinas.

 

Esperemos que con el correr de los días el tema se vaya solucionando.  Por el bien de China, pero también del mundo y de nuestro país.